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Nos encontramos en el año 745 de la Era de la Batida, en el continente de Grezalia, tierra de guerreros honorables, donde el hombre se conecta con la naturaleza al punto de poder controlarla a su antojo. El mal finalmente ha conseguido alzarse en Grezalia, Gellert el Patriarca ha caído prisionero bajo la espada de su propio hermano, Lucian, el nuevo Patriarca. Extrañamente el pueblo de Grezalia ha decidido aceptarlo como su soberano, especialmente luego de que éste anunciara la pronta celebración de la Batida y prometiera una sorpresa en la misma. ¿Logrará Lucian desafiar a Zeus e imponer que todo adepto de Grezalia aprenda a manejar los cinco poderes y así romper con el balance creado por la naturaleza o el bien volverá a gobernar y el orden permanecerá intacto? Es una pregunta que todo Grezialita se hace actualmente, sin embargo hay una interrogante aún más preocupante que ésta: La isla ya no es lo que era, no se puede ser neutral bajo estas circunstancias, así que todos deben elegir un bando... ¿Tienes claro cuál es el tuyo? ¿Serás un adepto fiel al nuevo patriarca o lucharás para que el hombre nombrado por Zeus vuelva a gobernar? El futuro de Grezalia está en tus manos, sólo debes decidir cuál es el futuro que deseas vivir. ¡Bienvenidos a Grezalia, tierra de guerreros honorables!



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Se mi dios - Tammuz -

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Se mi dios - Tammuz -

Mensaje por Lilith la Voraz el Sáb Sep 15, 2012 10:29 pm

Estar allí era un desafío en toda regla, cada bocanada de aire que ingresaba a sus pulmones era una mezcla de satisfacción por estar irrumpiendo en lugar sagrado pero a la vez como fuego lacerando su orgullo, instalándose en el pecho y descendiendo hasta su estómago. Quemando, retorciéndose como un animal agonizante porque esa alguna vez había sido su tierra y la había vomitado como a la peor de las pestes. Lilith se mantuvo de pie en la entrada, inmóvil mientras las burbujas que emanaban del tridente se perdían en la oscuridad de la noche. ¿Quién era ese dios que limitaba los poderes de sus fieles? ¿Acaso no eran los mismos grezialitas los que manipulaban las normas para que nadie descubriera su verdadero potencial? Inocente Gellert ¿Era así como planeaba mantener a sus borregos enceguecidos bajo sus estúpidas reglas?

El pie sobre el primer escalón fue como una descarga eléctrica, el aura de meditación y pureza del lugar parecía comenzar a resquebrajarse ante la presencia de alguien indeseable. Cuando ya estaba a la mitad de la escalera la sangre corría vertiginosa por sus venas haciendo que aquel animal rabioso instalado en sus entrañas aumentara de tamaño hasta límites insospechados oscureciendo su mirada con el rencor más puro. Una fuerte ráfaga de viento helado azotó sus ropas pero no logró detenerla, llevaba demasiado tiempo anhelando ese momento y ahora que por fin iba a enfrentarse a sus fantasmas regresar a la Isla de la Muerte no era una opción.

El templo estaba desierto, nadie estaba haciendo oración ni manteniendo una vigilia por el dios ¿Y aún así se decían más leales que ella? Era cierto, la castaña había nutrido la tierra de Hydrónia con la sangre de sus habitantes, pero a pesar de haber sido un acto colérico no dejaba de ser mejor que las ofrendas banales que aquel dios dormido recibía diariamente. ¿Qué prueba superior a esa podía evidenciar su entrega total y devoción hacia los poderes que les habían concedido los dioses desde tiempos inmemoriales? ¿Acaso no era mayor ofensa negar los dones recibidos y limitarse a reconocer sólo uno como propio? Lilith mantuvo su caminar impasible hasta el lugar donde la deidad estaba representada simbólicamente.

- Poseidón ¿Tu también me darás la espalda? - la oscura capa que la había mantenido oculta cayó al suelo de improviso revelando sus facciones, altaneras y casi exaltadas por la mezcla de emociones que sentía agolparse dentro de su pecho - ¿También me negaras como hija tuya?
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Re: Se mi dios - Tammuz -

Mensaje por Tammuz el Invicto el Dom Sep 16, 2012 8:08 am

Sus pasos, animosos como pocas veces, caminaban por la aldea de Hydrónia sin la rapidez habitual en él. Esa noche Tammuz tenía algo especial, la luz de la luna era testigo de cómo el invicto curvaba sus labios en una sonrisa suavizando las duras facciones de su rostro. La carta de Afrodita le había caído como anillo al dedo al exiliado, desde aquel encuentro en las cascadas no había tenido la dicha de volver a ver a la rubia y su día a día se estaba volviendo bastante aburrido, por lo que un poco de acción no le vendría nada de mal al Iluminado.
Siguió con su caminata dejando que los recuerdos de aquella aldea lo guiaran hasta que fue testigo de cómo una estilizada figura se dirigía al altar de Poseidón entre la penumbra. Se detuvo. Frunció su ceño al reconocer aquella capa que tantas veces había ocultado el cuerpo perfecto de otra adepta de aquella aldea. Sus instintos anhelaban seguirla, su cordura le decía que siguiera por su camino y dejara que la voraz siguiera el suyo, sin embargo sus celos deseaban saber quién era el afortunado con el cual compartía parte de su tiempo a tan altas horas de la noche.

Dejando que la imprudencia le ganara a la razón, sus pies comenzaron a seguir a Lilith dejando a Afrodita plantada en su pequeño encuentro. Con un semblante serio aguardó en la oscuridad del lugar, observando cada rincón de aquel pequeño altar a la espera de la persona con la que, suponía, la voraz había acordado encontrarse, sin embargo el susodicho en cuestión no aparecía. Frunció su ceño, impaciente. La voz de la morena resonando en el lugar fue todo lo que necesitó para ser guiado por su impaciencia, saliendo de la penumbra. Caminó con paso seguro, pero sigiloso, hasta posicionarse tras la voraz. Sus ojos la estudiaron detenidamente una vez más sabiendo que después de que ella notara su presencia no podría admirar su belleza tan abiertamente. Una verdadera lástima.

- ¿Es sentimentalismo lo que inunda tus palabras? ¡Vaya! Quién lo hubiera dicho. - La voz grave del invicto resonó en el templo tal y como lo había hecho la de Lilith hace unos segundos atrás, sólo que la de él denotaba sarcasmo. - Dime, Voraz, interrumpo un encuentro nocturno junto a alguien que aún no hace acto de presencia o tus sentimientos sólo van dirigidos a este dios, que por si no sabías, junto a todos los demás nos dieron la espalda hace sesenta años atrás - la ironía era reina de su boca como nunca. Desde el encuentro en el lago, en donde la voraz con altanería lo había rechazado, contradiciendo cada una de sus palabras, Tammuz había llegado a la conclusión que nada podría acercarlo a aquella mujer, por lo que intentar ser amable era sólo una pérdida de tiempo.
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Re: Se mi dios - Tammuz -

Mensaje por Lilith la Voraz el Mar Sep 18, 2012 6:51 pm

La mirada fija sobre ese dios como si esperara algún tipo de respuesta de su parte, una que sabía jamás llegaría. Siempre se había sentido una extraña en su propia tierra, limitada por las opciones que se le ofrecían pero jamás había creído que el desarraigo fuera algo que se pudiera padecer. ¿Acaso no se hacían odas a esos grandes aventureros sin rumbo fijo? Los que iban de aldea en aldea sembrando cuentos de hazañas antiguas y amores perdidos, nadie decía el costo que se debía pagar para ser realmente libre... La cárcel que aquella independencia podía significar.

Exactamente así sentía, aprisionada entre tanto libre albedrío. ¿Qué pasaría si esa noche se presentaba en la casa de su madre? ¿Si recorría esa misma calle que había presenciado la masacre de sus aldeanos sesenta años antes? Lilith era probablemente la desterrada que más riesgos corría al pisar su antigua aldea, era cierto que el resto había mentido y defraudado la confianza de sus amigos pero ella había acabado literalmente con la vida de cuanta persona estuvo a su alcance el día del juicio. ¿Habría hermanos, esposas y padres que juraron venganza en ese momento? Imbéciles, todos y cada uno. ¿No veían lo que ella había intentado hacer por ellos? Luchar para que obtuvieran más poder del que jamás podrían imaginar, para que dejaran de ser manipulados por Gellert y sus absurdas leyes.

La voz detrás de ella hizo que una fina línea surcara su frente aún sin voltear a él. No había nada en aquella tierra para Tammuz o al menos así lo creía, mucho menos en el altar de un dios que no era el de él. A la par que la irritación crecía producto de las palabras del iluminado el recuerdo del último encuentro opacaba cualquier reacción brusca que luchara por salir de ella. Suspiró volviendo indescifrable cualquier emoción en su rostro y lo enfrentó.

- No son los dioses quiénes nos dieron la espalda, fue tu hermano y mi padre - lo dijo seriamente con una extraña calma - Fue Gellert manipulando su pueblo que ya no es más el nuestro ¿Crees que si los dioses nos hubieran rechazado seguiríamos teniendo nuestro poder? No seas imbécil Tammuz, nos lo habrían arrebatado como hicieron con cada cosa que teníamos antes del destierro.

Su respuesta fue hostil pero sin la chispa de desprecio que solía destilar en presencia del iluminado. Volvió a su posición anterior dándole la espalda y tras un minuto de silencio continuó.

- Lamento acabar con tus fantasías pero si venías a presenciar algún acto de desenfreno carnal puedes dar por concluida la noche, nadie más va a llegar - su falda contaba con numerosos pliegos y dos de ellos solían ser utilizados a modo de bolsillo, introdujo su mano en uno de ellos y extrajo la navaja que semanas atrás Tammuz había dejado olvidada y levantándola para hacerla visible ante sus ojos pero sin voltear ironizó - Deberías cuidar más tus cosas, aún existen aquellas personas que pueden hacer maravillas con los objetos de una persona si lo desean y no creo que quieras experimentar lo que una mano experta puede causar si busca los tormentos de otra.


Última edición por Lilith la Voraz el Mar Nov 06, 2012 7:54 pm, editado 1 vez
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Re: Se mi dios - Tammuz -

Mensaje por Tammuz el Invicto el Miér Sep 19, 2012 4:40 pm

Enarcó una ceja sin pronunciar palabra ante su comentario. Era cierto, Gellert había sido el que los había expulsado de su amada Isla, según él, por mandato de Zeus, no obstante no había forma de probar que aquello era cierto y por el odio que el iluminado sentía hacia el patriarca prefirió callar dejando que el silencio le diera la razón a la hydroniana. Tammuz no era bueno con las palabras, incluso era un poco tosco de mente, por no decir poco inteligente, sin embargo no era tan imbécil como para admitir que la castaña tenía razón a viva voz. Su ego era demasiado grande como para querer aumentarlo aquella noche., además el orgullo - que había sido devastado en su anterior encuentro - seguía reinando el comportamiento del moreno.

Una media sonrisa llena de galantería se curvó en sus labios al saber que nadie más vendría a aquel altar, arrebatándole los pocos minutos que podía conseguir con aquella mujer a solas. No se podía negar que el buen humor del dueño del rayo aumentó considerablemente, aunque intentó no hacerlo tan notorio. Tammuz no era un hombre de coqueteos, no le gustaba flirtear, lo encontraba una pérdida de tiempo y una estupidez, sin embargo a ratos aquel aspecto tan característicos de los hombres escapaba de su interior sin que él se diera cuenta, sobre todo cuando estaba bajo los efectos del alcohol, por lo que cabía la posibilidad de que en ése momento dijera e hiciera cosas poco habituales en él, pues cada vez que se iba a encontrar con Afrodita procuraba beber un poco de alcohol y así estar a la par de los encuentros con la rubia.

- Es una lástima, quería verte en acción - Ironizó acercándose a la castaña deteniéndose detrás de ella. Inhaló su aroma al tiempo que le quitaba la navaja. - ¿Se supone entonces que debo agradecerte por devolvérmela? - Murmuró junto a su oído dejando que su mano derecha rodeara la cintura de la exiliada mientras que la izquierda guardaba su navaja con rapidez. - ¿O ya has pagado para lanzar maldiciones sobre mí? - Su voz sonó más grave de lo normal, ligeramente ronca. Subió su otra mano hasta el abdomen de la muchacha girándola rápida pero sutilmente. - Dime Lilith, ¿qué clase de hechizo podrías usar en mi contra? Hay pocas cosas que pueden ser un problema para mí y no creo que seas consciente de ninguna de ellas. - Sus ojos penetraron los de la castaña con intensidad, sus manos se acomodaron en su cintura sin intenciones de dejarla ir y su mente intentó controlar sus impulsos para no agachar su cabeza y probar esos labios que cada día se le hacían más y más tentadores. - Por otro lado podría asegurar que he hecho nada para despertar tu odio lo suficiente como para que me quieras provocar algún tipo de tormento... ¿O sí? - Alzó sus cejas acercando su rostro levemente al de ella, queriendo analizar sus pupilas ayudándose de la tenue luz que rodeaba parte del lugar.
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Re: Se mi dios - Tammuz -

Mensaje por Lilith la Voraz el Dom Sep 23, 2012 9:10 pm

Aún para alguien como ella, que desconfiar de cada cosa que le rodeaba y mantener la guardia siempre alta era tan sencillo como respirar, era necesario tener tiempos de sosiego donde el torbellino que era su mente pudiera aplacar las emociones siempre ansiosas por estallar. Y justo cuando Lilith creía que esa batalla que había ido a librar al altar de Poseidón daba paso a esa quietud tan ansiada el iluminado iba una vez más a interrumpir sus pensamientos. Se vio tentada de maldecirlo allí mismo y recordarle como la última vez cuál era su lugar frente a ella más allá de cualquier orden que Lucián pudiera establecer, pero la idea que había estado rondando su mente en el último tiempo se lo impedía. ¿En verdad era tan intolerable como para desperdiciar la posibilidad de ascender utilizándolo como medio para ganarse la confianza del domadragones? Cerró los ojos buscando la paciencia que nunca había tenido y dejó que el hombre hablara.

Sus facciones se endurecieron cuando lo sintió hablar demasiado cerca de su oído para su gusto y contuvo el aliento cuando Tammuz la giró decididamente hacia él.

- Jamás necesité intermediarios para maldecir a los que eran un estorbo para mi - dijo mirándolo con toda la indiferencia que pudo reunir - No espero que me agradezcas nada, está visto que los modales no se aplican en alguien como tú - apoyó las palmas de sus manos en el firme pecho de él para asegurarse de que no trasvasara aún más la línea de su espacio personal ¿Es que acaso no tenía orgullo después de lo que había ocurrido la última vez? Bajó la cabeza ocultando falsamente una risa mientras los cabellos cubrían parcialmente su rostro - ¿En serio Tammuz? ¿Todavía crees que no conozco tus puntos débiles? Me decepcionas, para haber pasado tanto tiempo observándome entre las sombras conoces muy poco de mi. Te lo demostré una vez pero ahora te lo recuerdo... - movió ligeramente una de sus manos hasta posicionarse en el lugar dónde el corazón de Tammuz debería estar ubicado y sonrío con evidente satisfacción al notar las fuertes palpitaciones - Mi poder sobre ti reside justamente aquí y hagas lo que hagas no se va a acabar hasta que yo lo decida Invicto ¿Qué si te odio? Tu no tienes idea de lo que le hago a la gente que odio y aún no eres lo suficientemente importante para mi como para despertar ningún tipo de emoción - enarcó una ceja desafiante, no iba a entrar en el juego que él le proponía, forcejear con alguien de su tamaño no tenía sentido pero siempre podía utilizar otros métodos para zafarse, poco ortodoxos pero más efectivos.
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Re: Se mi dios - Tammuz -

Mensaje por Tammuz el Invicto el Lun Sep 24, 2012 9:54 pm

Sentir las manos de la hydroniana sobre su pecho lo descolocó por un momento, sin embargo no lo demostró. Era ridículo pensar que aquel simple tacto pudiera ser tan inesperado y extremadamente tentador para el Invicto, sin embargo si nos poníamos a analizar lo poco que se relacionaba con mujeres y lo mucho que aquella mujer le provocaba, llegábamos a la conclusión de que aquella era una reacción absolutamente normal. Dejó que hablara sin interrumpirla, guiando sus pupilas hacia las de la chica con intensidad, curvando sus labios en una agradable sonrisa.

Tammuz seguía sin poder comunicarse de forma adecuada con la Voraz, por más que trataba de interpretar sus palabras de la forma correcta siempre había algo que desencadenaba todo lo contrario, sin embargo cuando sintió una de sus manos en la parte de su anatomía que resguardaba a su corazón creyó entender sus palabras a la perfección. - El dolor físico no es una de mis debilidades, Lilith - murmuró con voz suave, sonando irreconocible. De seguro ni Conan lo reconocería en aquel momento. - Puedes torturarme, secarme hasta provocar mi muerte, es verdad - prosiguió con sus palabras soltándola con lentitud, sin mucho ánimo, sabiendo que si seguía sosteniéndola de aquella forma no podría seguir resistiendo sus ganas de besarla. - Pero esa es una ventaja que tienes frente a cualquier ser vivo que tenga agua en su sistema... Las debilidades son personales, únicas para cada ser humano y las mías, mi querida aliada, ni siquiera eres capaz de imaginarlas. - ¿Cómo podría imaginarlas si la mayor que poseía el invicto era ella misma? ¿Sería tan perspicaz la Voraz que con tan sólo una conversación a solas ya sabría lo mucho que significaba para el exiliado? Imposible. Ni siquiera Demian, que poseía una inteligencia y rapidez mental envidiable podría llegar a aquella conclusión tan rápidamente.

Alzó una ceja, sin dejar de sonreír, aún cuando las palabras de la castaña provocaron en él unas enormes ganas de golpearla. Saber que no era importante en su vida sencillamente lo sacaba de quicio. - ¿En serio? Pues esa no fue la impresión que me diste la última vez. Si no te provoco ningún tipo de emoción, ¿por qué malgastaste tiempo y energía torturándome? O mejor, ¿por qué después me curaste? Vamos Lilith, puede que no te provoque las emociones más lindas del universo, pero de ahí a no provocarte nada hmmm... - se acercó a ella sin tocarla, acercando su cuerpo lo suficiente como para que se rozaran, con sus labios a escasos centímetros de los de ella. Estuvo tentado de volver a capturarla con sus brazos, pero se contuvo. La penetró con la mirada. - No lo creo.
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Re: Se mi dios - Tammuz -

Mensaje por Lilith la Voraz el Sáb Sep 29, 2012 12:55 pm

Debía suponerlo, que él no era distinto al resto de los estúpidos guerreros que hallaban honor en cada batalla y consideraban cada herida una especie de trofeo. Negó con la cabeza ¿Para qué perdería el tiempo analizando las debilidades personales de cada ser medianamente molesto si podía acabarlos de un sólo golpe? Era absurdo que fuera justamente Tammuz el que se lo dijera cuando había sido él mismo quién la había acusado de pensar demasiado a la hora de actuar. Cuando el iluminado soltó su cuerpo Lilith dejó caer sus manos dispuesta a marcharse antes de continuar con una reunión que no tenía sentido pero el saberse subestimada una vez más fue la chispa necesaria para encender el fuego que se había mantenido dormida dentro de ella. Levantó su mano derecha y la posó sobre la mejilla del invicto en forma de una caricia tan atípica en ella y más aún hacia quién iba dirigida.

- Mi querido Tammuz - comenzó utilizando casi las mismas palabras que él en un tono más bajo del había estado usando - ahora que no hay nadie frente a quién guardar las apariencias y que sólo Poseidón es testigo de este encuentro accidental, me doy cuenta... - acortó la distancia que los separaba y dejó que sus ojos claros recorrieran las facciones desafiantes de él, estaba yendo demasiado lejos y lo sabía pero la adrenalina que corría por sus venas siempre era la que tenía la última palabra en sus acciones - de que eres igual de imbécil que el resto de guerreros que conocí - dicho esto aplicó la fuerza necesaria en su mano para girarle el rostro con desprecio sin necesidad de separar el tacto de ambas pieles y tan rápido como lo hizo se apartó de él para no darle tiempo a reaccionar en su contra.

- ¿¡No consideras una debilidad sufrir!? ¿¡Saber que tu vida sólo depende de la voluntad de alguien más!? ¡No dejas de sorprenderme! Justo cuando creo que puede haber algo mínimamente interesante en tu persona basta que abras la boca para que me demuestres lo contrario - caminó en grandes círculos por todo el recinto asegurándose de mantener la distancia prudencial entre ambos, jamás ganaría en una batalla meramente física pero aún así no esquivó su mirada en ningún momento, por el contrario parecía provocarlo con cada paso que daba - No hay peor debilidad que la muerte ¿De qué te servirá tanto honor cuando estés pudriéndote tres metros bajo tierra? Al final ni siquiera importa qué camino elijas mientras obtengas lo que quieras.

Detuvo su caminar a los pies de una mesa que oficiaba de altar de sacrificios para el dios y dándo la espalda a todos los preceptos que le habían inculcado desde niña se sentó irreverente sobre él cruzando las piernas cubiertas completamente con la amplia falda color rojo sangre que hacía lucir su piel aún más pálida que de costumbre - Conocí a tu hermano el otro día, que criatura más agradable - una sonrisa traviesa delineó sus labios - hasta logramos ponernos de acuerdo en algunos puntos de vista, sólo faltaba tu presencia para terminar de hacer emotivo el encuentro.


Última edición por Lilith la Voraz el Mar Nov 06, 2012 8:06 pm, editado 1 vez
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Re: Se mi dios - Tammuz -

Mensaje por Tammuz el Invicto el Lun Oct 01, 2012 6:43 pm

Sentir su caricia en el rostro dejó al Invicto casi sin habla, al principio - en su mente tan básica - pensó que al fin había logrado un acercamiento con la morena, sin embargo sólo bastaron sus siguientes palabras para hacerle entender que seguía a miles de kilómetros de distancia de aquella torturadora mujer. Tensó su mandíbula y apretó sus manos en dos puños al sentir cómo la voraz le giraba el rostro con fuerza. Anheló levantar su mano y cachetearla por tamaña acción, que si bien no había sido un golpe estrictamente hablando, tampoco había sido una angelical caricia. Claramente la intención había sido enfadarlo.

La forma de expresarse, su evidente alejamiento, el desagrado que siempre veía en sus ojos cuando estaba frente a ella estaban dejando en el castaño una huella profunda en su pecho y mente al punto de querer darse por vencido en un cien por ciento, dimitiendo de su idea de acercarse a la exiliada. Reprimió un suspiro permitiendo que el cuerpo de Lilith se alejara del de él sin pronunciar palabra alguna. Tammuz ya estaba cansado de ver su ego pisoteado por aquella mujer, aún no podía entender cómo permitía que ella lo tratara de aquel modo sin perder el control de sus actos, sin embargo no se pondría a analizar aquello en aquel momento. De hecho era muy probable que nunca lo analizara, Tammuz no se caracterizaba por ser un hombre demasiado pensante.

- ¿Le temes a la muerte, Lilith? - Sonrió por lo bajo. De todas las debilidades que la morena hubiese podido pronunciar, la muerte jamás formaría parte del imponente moreno. Desde que había visto cómo el corazón de su padre latía por última vez todo temor sobre aquel paso se había extinguido en él, de hecho había anhelado la muerte por todos esos años para así terminar de una vez por todas con el sufrimiento que le causaba recordar a su familia, Conan incluido. No habría acto que lo aliviara de mejor forma, desatándolo de sus cadenas, que la muerte y aquello el ganador de todas las batidas lo sabía. - Te creía más osada... - murmuró dándose la vuelta para poder observar el rostro de la morena a distancia. - ¿Cómo temerle a lo único certero que tenemos en esta vida? Yo abrazo la muerte cada día, Voraz, a la espera de que algún día me lleve con ella. Tan sólo espero haber derramado suficiente sangre antes de que lo haga. - Sus labios se curvaron en una media sonrisa que poco a poco se fue extinguiendo cuando un comentario para nada agradable llegó a sus oídos.

En un acto impulsivo, sin darse cuenta que con ello demostraba que su hermano no le era indiferente, desapareció del lugar en donde estaba para aparecer frente a la morena en menos de un segundo, agarrando su mandíbula con fuerza, sin medirse ni un ápice, considerándola como una igual. Bruto como siempre. - ¿Qué le hiciste? - Preguntó arrastrando las palabras, con su mandíbula apretada, mirándola directamente a los ojos. No imaginaba a Conan hablando con un exiliado sin una pelea entre medio, así como tampoco creía que Lilith hubiese dejado con vida a un miembro del consejo de Gellert así como así, por lo que de inmediato imaginó lo peor.

El invicto aún no se había encontrado con su hermano, aún no sabía cómo afrontar aquel encuentro. Tammuz podía tener valentía y coraje para muchas cosas, sobre todo en el arte de la guerra, pero cuando se trataba de cosas familiares y del corazón, el muchacho era un cobarde de pies a cabeza.
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Re: Se mi dios - Tammuz -

Mensaje por Lilith la Voraz el Mar Nov 06, 2012 8:37 pm

Levantó el mentón con arrogancia ¿Si le temía a la muerte? No, menos aún cuando ella misma había decidido en qué momento la vida de quiénes la rodearon acabaría. ¿Cómo temerle a aquello que residía en sus manos? Lilith tenía el poder de impartir la vida y quitarla con la misma facilidad con que extendía su poder fuera del cuerpo pero jamás le había interesado lo primero, en cambio, regalar una dolorosa tortura antes de succionar cada gota de agua del cuerpo de su víctima era la sensación más placentera que hubiera experimentado jamás.

Excitante era una buena palabra para describirlo pero no lo suficientemente abarcativa, su propio corazón latía desbocado a medida que las palpitaciones del moribundo se debilitaban, se nutría del terror y la desesperación que se reflejaban en los últimos minutos en los ojos del desgraciado que había tentado a su suerte más de lo debido. ¿Cuál era su verdadero temor? Mucho más obvio de lo que cualquiera pudiera aventurar. Se pasó la lengua por los labios saboreando aquellas sensaciones tan bien conocidas pero no perdió el tiempo compartiendo sus recuerdos con Tammuz. No era digno de tal cosa.

- No te culpo, la muerte es lo único que te depara con esa mediocridad que emanas, a la distancia se ve que no podrías aspirar a más ni aunque lo quisieras - se mantuvo imperturbable como si acabara de revelarle una gran verdad.

Lilith hubiera sonreído si él no le estuviera agarrando con tanta fuerza el mentón ¿Qué clase de fijación enferma tenía el iluminado con repetir las escenas? Lo mismo había hecho la última vez. En un acto reflejo se sobresaltó por la repentina aparición de él cuando hace apenas unos segundos los habían separados varios metros pero aquello sólo podía significar que las palabras que la desterrada había utilizado eran las adecuadas. La fuerza de una tormenta se reflejó en sus ojos claros desafiándolo aún cuando el dolor se hacía apenas soportable. Levantó su mano derecha y clavó las uñas en la piel áspera de Tammuz ocasionando que un hilo de sangre corriera pro su brazo, sabía que aquello no significaría nada para él pero las marcas de uñas tardaban más en desaparecer que un simple rasguño.

- ¿Seguro que no conozco tus debilidades? - tuvo el valor de ir más allá a pesar de lo desfavorable de la situación - Bastó verlo para saber que Lucian había escogido al hermano equivocado, incluso me trató mejor que tu... mucho mejor - no intentó alejarse como su instinto se lo mandaba y en cambio con su otra mano libre tomó a Tammuz del cuello acercándolo a ella como si intentara examinarlo de cerca, luego de unos segundos continúo - No se parecen en nada para tu desgracia.
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Re: Se mi dios - Tammuz -

Mensaje por Tammuz el Invicto el Lun Nov 12, 2012 11:05 pm

¿Cuánto más se podía humillar un hombre por el ser querido? O, mejor dicho, ¿cuánto más se dejaría humillar Tammuz por aquella mujer que, si bien era sádica, no le llegaba ni a los talones al invicto cuando hablábamos de torturar al prójimo? Pues todo indicaba que el viejo hombre estaba llegando a su límite, tan sólo las lineas que se posaron entre sus cejas mientras las palabras de la castaña se expandían por el lugar, fueron la prueba de que así era.

Soltó su mandíbula con fuerza, sin siquiera inmutarse por las marcas de uñas, las cuales habían sido enterradas con tanta delicadeza que ni siquiera eran dignas de unas cosquillas. Grezalia no le había llamado invicto por nada y, ciertamente, Tammuz había tenido que soportar heridas mucho más profundas que esas, tanto sentimental como físicamente hablando.

Inspeccionó cada parte de su rostro mientras hablaba de su hermano, sin demostrar la sorpresa que sentía con cada nueva palabra, frunciendo su ceño en todo momento, hasta que se cansó.

- Es suficiente. - Se dijo así mismo mirando al suelo al tiempo que fruncía sus labios decepcionado porque su intento de acercarse a aquella hermosa mujer terminara de esta forma. Podía seguir, podía intentar fastidiarla, podía entrar en el juego de seducción que tan bien se le había dado con Afrodita, pero ya no le apetecía hacerlo. Lilith era más insoportable de lo que había creído en un principio. - Así es, para mi desgracia no nos parecemos en nada. - Su voz sonó con convicción, pues así lo creía, Tammuz envidiaba muchas cualidades de su hermano, sin embargo había una que le dolía profundamente, así como también lo decepcionaba, y era la lealtad que demostraba hacia el hombre que había sido el causante de la muerte de su padre. Padre de ambos. Padre que merecía respeto y venganza.

- Intenté ser amable contigo - comenzó a explicar el moreno al tiempo que caminaba hacia la salida de aquel santuario, llegando a la conclusión que aquella mujer estaba llena de prejuicios y barreras inquebrantables que sólo eran levantas para él, por lo que dejó la humillación de lado y decidió continuar con su camino. - Fui hasta condescendiente, pero me di cuenta que realmente eres una mujer difícil de tratar... He llegado a compadecerme de Demian, ¿quién lo hubiese dicho? - Ironizó enarcando una ceja demostrando genuino asombro - Sigue hablándole a tu dios, Voráz, por mi parte no te volveré a molestar. - Sentenció de espaldas a ella, aún caminando hacia la salida, completamente convencido de sus palabras, pensando en qué es lo que habría tenido que hacer Demian para poder no sólo lograr conversar con aquella dama, sino que también revolcarse con ella.

Increíble, algunos hombres sencillamente nacían con aquel talento. Lamentablemente, él no era uno de ellos.
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Tammuz el Invicto


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Re: Se mi dios - Tammuz -

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