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Nos encontramos en el año 745 de la Era de la Batida, en el continente de Grezalia, tierra de guerreros honorables, donde el hombre se conecta con la naturaleza al punto de poder controlarla a su antojo. El mal finalmente ha conseguido alzarse en Grezalia, Gellert el Patriarca ha caído prisionero bajo la espada de su propio hermano, Lucian, el nuevo Patriarca. Extrañamente el pueblo de Grezalia ha decidido aceptarlo como su soberano, especialmente luego de que éste anunciara la pronta celebración de la Batida y prometiera una sorpresa en la misma. ¿Logrará Lucian desafiar a Zeus e imponer que todo adepto de Grezalia aprenda a manejar los cinco poderes y así romper con el balance creado por la naturaleza o el bien volverá a gobernar y el orden permanecerá intacto? Es una pregunta que todo Grezialita se hace actualmente, sin embargo hay una interrogante aún más preocupante que ésta: La isla ya no es lo que era, no se puede ser neutral bajo estas circunstancias, así que todos deben elegir un bando... ¿Tienes claro cuál es el tuyo? ¿Serás un adepto fiel al nuevo patriarca o lucharás para que el hombre nombrado por Zeus vuelva a gobernar? El futuro de Grezalia está en tus manos, sólo debes decidir cuál es el futuro que deseas vivir. ¡Bienvenidos a Grezalia, tierra de guerreros honorables!



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The charm of Stolen Waters [Torek]

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The charm of Stolen Waters [Torek]

Mensaje por Natasha Ridelf el Jue Ago 16, 2012 10:17 pm

Estaba secando mi cabello, luego de un excelente y relajante baño. Las sales minerales y el extracto de lima me perfumaban por completo, y de mi cabellera se podía sentir un suave aroma a manzanas. Suspiré y pensé que eran muchisímo más frescas y naturales estas esencias que las que conseguía en cualquier producto de belleza en la tierra humana. Hoy era mi día libre de entrenamientos y decidí aprovecharlo al máximo. No cabía en mi de las posibilidades de explorar libre Grezalia, y lo mejor era que no tenía toque de queda. Me acomodé el cabello en una larga trenza, y buscando entre el baúl de ropas que me habían regalado al venir aquí, elegí una túnica algo escotada, y corta hasta medio muslo, de un rico color ciruela.

La emoción de recorrer a pleno la isla me inundaba, y salí caminando apaciblemente del castillo, para dejar las marmóreas paredes atrás. Incluso me atreví a tararear una tranquila canción que había sido un éxito en los años noventa. Había salido sin capa, pues el clima anunciaba un bello día veraniego, y agradecí los rayos de sol que calentaban mi piel. Mi mente estaba tranquila, y el paseo le vendría bien a mis músculos ya hartos de tanto entrenamiento. Esto de ser el arma secreta del Patriarca era cansador, y estaba realmente harta de todo lo relacionado a la profecía. Necesitaba conocer más de mi poder, más de todo lo que me hacía mágica. Quería conocer cada aldea de Grezalia, y decidí que iría primero a aquella donde residía la gente que controlaba el agua, al igual que yo. Quizá, conociéndolos más a fondo, conocería más de mi capacidad, poder explotarla al máximo.

Sólo había un pequeño problema, y era que no dominaba al máximo la capacidad de transportarme en pequeñas gotas de agua. Mis lecciones no habían avanzado tanto, y temía cometer un error que comprometiese mi integridad física. Varios compañeros me habían indicado cómo hacerlo, como ser fluido como nuestro elemento, y dejarse llevar. Había practicado sí, pero sólo conseguía moverme unos pasos, y me costaba hallar tal nivel de concentración para hacerlo.

Decidí intentarlo una vez más, total, no perdía nada con hacerlo, por lo que cerré los ojos, en el patio del castillo, cerca de una fuente con cantarina agua. Dejé que el sonido me inundara y junté las manos, profundizando la conexión, y poniendo la mente en blanco. Sentí como si me echaran una cubeta de agua encima, y temblé un poco, para luego sentirme ligera como gotas de lluvia. ¿Así se sentía el viajar por tu elemento? Pensé rápidamente en Hydrónia, las corrientes del Oeste, y deseé viajar allí. En menos de un segundo, volví a sentirme corporéa, y abri los ojos, conciente del peso de mi cuerpo sobre mis pies. ¡Lo había logrado! Una simple y pequeña humana, usando el poder de los grezialitas a pleno. Me pregunté si todos mis compañeros habían alcanzado el mismo progreso que yo. Sorprendida, miré a mi alrededor, llenándome la vista de donde estaba.

Parecía un antiguo templo griego, de ésos que te muestran fotos en el colegio, y más arriba de él, había un enorme tridente, del cual salían burbujas de colores, dibujándose contra un gris cielo que anunciaba una tormenta. Sonreí ante la imagen, y observé el trayecto de las mismas, sintiéndome como una niña pequeña. Caminé unos pasos, y vi una enorme estatua de un hombre con una larga barba y un ancho pecho sentado en un trono de cristalinas aguas. Aventuré que sería Poseidón, ya que curiosamente, en esta Isla se reverenciaban los mismos dioses que en la Antigua Grecia. Rodeé el templo, ya que sus puertas estaban cerradas, y contemplé como la brisa movía a los pocos árboles que había por allí. Me sentía a gusto, pues el agua imperaba en este ambiente, había arroyos por todos lados, y una diminuta cascada. Esto era Hydrónia.

Me senté sobre una roca a observar el juego de burbujas, casi tentada de meterme al apacible agua, y sentirla sobre mi piel, pero decidí dejar eso para después. Podía observar las burbujas todo el día, había algo tan mágico en ellas, que casi resumían todo lo que Grezalia representaba para mí. Algo hermoso, adorable, pero frágil ante el mínimo roce. Y así estaba la Isla, la inminente guerra le quitaba lustre y fiereza a su superficie. Suspirando, deshice la trenza de mi cabello, y una sensación de paz me inundó. Esto se sentía como el hogar. Lejos de todo, lleno de sitios a los cuales explorar y agua por doquier. La belleza muda del sitio, me había dejado sin palabras.

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Re: The charm of Stolen Waters [Torek]

Mensaje por Torek el Vie Ago 17, 2012 2:55 pm

De verdad no tenía ningún negocio en Hydrónia. Ni como Galiano ni como exiliado ni como nada. Mi visita en la aldea del agua no tenía ningún asunto pendiente o ninguna razón de peso, al menos no una razón para mi justa causa. Si tenía una razón más personal y privada, que solamente porque soy buena persona daré a conocer. Quería volver a reencontrarme con Tasha. Absurdo lo se, ni siquiera la conocía, apenas había hablado una sola vez con la mujer durante menos de lo que hubiéramos sospechado después de todo lo que pasamos aquella noche, y sin embargo mi curiosidad por ella había aumentado a niveles estratosfericos. Sabía que ella estaba en el Olimpo, entonces que estaba haciendo yo en Hydrónia... simplemente nada, venía a perder mi tiempo, aunque en realidad no tuviera mucho más que hacer. La razón más obvia es que yo no podía internarme en los mismos dominios de Gellert y no salir trasquilado. Los soldados no me querían ver, y yo tampoco quería acercarme mucho ahí porque me repele su sola presencia, terminado el debate decidí que sería mejor venir a Hydrónia y tratar de averiguar sobre ella. Averiguar sin preguntar, al difícil para la mayoría pero no para mi.

En mi usual invisibilidad me recorrí la aldea del agua y sus parajes aledaños. Algún día, lograríamos que todos pudiéramos usar todos los elementos y no necesitaríamos sentirlos tan ajenos ni separados. Llegué a un lugar que siempre estaba vacío curiosamente el centro de todo poder Hydromita, simplemente llegué aquí porque necesitaba un lugar donde no ser visto. Sin embargo me equivocaba y no era el único ser viviente en ese lugar, una hydromita, al parecer, estaba aquí quizás para rendir algún culto al señor de los mares. Al irme acercando al lugar donde estaba la estatua de Poseidon me fui liberando lentamente de la capa que cubría mi cabeza y también mi cuerpo. Era un día fresco y el agua era reconfortante para un hombre que también cuenta con aguas donde creció. Miré al cielo y se veía de un celeste acuoso, con varias nubes esponjosas a su alrededor, típico clima en esta aldea.

Bajé mi mirada nuevamente a la mujer, algo en su silueta me hacía pensar que ya la conocía, y solo podía recordar a la voraz que era de esta aldea "definitivamente no es la voraz" pensé para mis adentros, sin embargo aun solía darme cierta familiaridad esa manera de sentarse de la chica, quizás alguien que haya estudiado al mismo tiempo que yo en el Olimpo. Sin embargo cuando la chica advirtió mi presencia y se giró para ver quien le perturbaba el momento de paz me di cuenta quien era. Si esto no es suerte -pensé que te estabas quedando en el Olimpo- dije como si fuera forma de saludo, porque eso logré entender en ese momento, sino hubiera dicho casa en ese momento que se excusó para irse. No esperaba encontrármela aquí, la que se había adueñado de cada pensamiento ocioso desde aquella noche, y no pocas cosas habían pasado desde ese entonces, mi aparición publica en Galia, la reunión con los adeptos de Lucian. Probablemente si hubiera tenido más tiempo para pensar, me habría encontrado a mi mismo atreviéndome a entrar al mismo Olimpo porque el recuerdo de su aroma me perturbaba la misma alma. Aunque por suerte mi rostro se mostraba inexpresivo aun, ella escondía secretos, quien sabía si estaba en el mismo consejo de Gellert, aunque los consejos del viejo todos sabíamos quienes eran y como lucían.
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Re: The charm of Stolen Waters [Torek]

Mensaje por Natasha Ridelf el Dom Ago 19, 2012 1:13 am

No podía quitar los ojos de las burbujas, mientras pasaba distrídamente la mano por mi cabello. Estaba realmente largo, y caía en suaves ondas. Recordé la variedad de colores en los que lo había llevado, rojo, rubio, incluso con mechas violetas, uno distinto acorde a la ciudad en la que estaba. Rojo por Jersey, rubio por Chicago, y el mechado por Ohio. Lo hacía porque mi madre siempre decía que el cabello es lo que hace a una mujer perfecta, y yo me sentía bien al sur de la perfección.

Suspiré, y me puse de pie, dispuesta a caminar un poco. Noté que justo al lado de la roca donde estaba sentada, había un arbusto con florecillas de color blanco. Sonreí, y tomé un racimo de ellas en mis manos, para ponerla en mi cabello. El suave aroma que despedían me inundó, y me sentí tan libre que incluso mis pulmones respiraban distinto.

-Lástima que no hay narcisos...-murmuré, mirando el arbusto, recordando fugazmente las amarillas flores que crecían en el jardín de la casa de Los Hamptons de mi abuela materna. Eran mis flores predilectas, y realmente, me traían recuerdos de mi infancia, los mejores, que había pasado en esa mansión, donde mi querida nana Rita se la pasaba mimándome, al tiempo que mi madre se bronceaba, ajena a mí.

De pronto, supe que no estaba sola. Una voz llenó el silencio del lugar. Esa voz. Creía que no lo volvería a ver, luego de que nos habíamos separado en las puertas de la Aldea de la Luz. Me había acompañado allí, a pesar de que yo le había dicho que no, que sabía mi camino, pero él insistió. Cuando tomé mi camino hacia el Olimpo, él había desaparecido, pero un deseo inusitado surgió en mí, un deseo de volver a verle. Recordé cuantos pensamientos le había dedicado, y al escuchar su comentario, tuve la piel de gallina, y fui muy conciente del escote de mi vestido, y su corte, que dejaba a mis piernas casi al descubierto.

Me giré, y sonriendo, caminé hacia él. Estaba imponente sin capa, y me permití posar la mirada sobre su cuerpo y su morena piel. Realmente era atractivo, y me pregunté, una vez más, porqué este hombre había prometido protegerme dos noches atrás. A pesar de la curiosidad que este hombre me causaba, mi propia caución de tener cuidado de los hombres no me permitía sentir más. Si, había pensado demasiado en él, más de lo que me gustaría, pero también, creía no volver a verlo.

-Hola para tí también Aelis-lo saludé, ya a unos pocos centímetros de él-Es mi día libre, y decidí venir aquí. El agua me llama-comenté sin deshacer la sonrisa de mis labios y ladeé la cabeza, dejando que mi cabello cayera por sobre mi hombro-¿Y tú qué haces aquí?-interpelé curiosa. No sabía qué clase de adepto sería, pero me aventuraba a pensar que sería de Galia, ya que compartía esa dulce cadencia en las vocales y la morena piel con aquellos adeptos. Era demasiado coincidencia encontrarme con el hombre que embrujaba mis pensamientos, demasiada.
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Re: The charm of Stolen Waters [Torek]

Mensaje por Torek el Dom Ago 19, 2012 5:11 pm

Solo en el momento en que se giró pude ver su rostro y su completa vestimenta. No pude evitar que mi mirada bajara por su cuerpo notando lo que llevaba puesto que era muy diferente a lo que llevaba hace dos noches. Una túnica que no parecía ser de su talla, porque le quedaba demasiado corta en las piernas, o es que en Hydrónia las mujeres solían vestirse con menos cosas alrededor producto de su clima húmedo y grato. En Galia, a pesar de tener eternos veranos, nunca vi a una chica con una túnica tan corta, ni que se le vieran las rodillas, parte de los muslos. En apariencia durante los años de mi destierro las cosas habían cambiado para mejor en ciertas aldeas, y no podía decir que estuviera en desacuerdo con las nuevas formas de vestir. Si su intención era permanecer fresca frente a las condiciones del ambiente natural de su aldea, estaba haciendo un buen trabajo. Pero mejor trabajo hacía en descontrolarme a mi al no permitir que mis ojos se fijaran en los suyos en vez de estar vagando y observando su cuerpo. No fueron como más de tres segundos que la observé, pero se sintieron más siendo que la vi caminar en cámara lenta. Finalmente subí mi mirada nuevamente a sus ojos aunque probablemente su escote me hubiera entretenido por otro segundo ahí, pero se me ocurrió que seguir mirando su cuerpo no sería de muy caballero -te ves bien rodeada de agua- comenté como si eso fuera lo que hubiera visto cuando pasee mi vista por ella.

Acerqué mi mano a su cabello y toqué la flor con una sonrisa en mis labios poniendo de manera casual el cabello detrás de su oreja -te queda bien-. Di unos pasos ahora lejos de ella metiéndome en lo que era este templo lleno de lagos mirando sin tanto asombro la estatua de Poseidon, y su templo de agua. Voltee nuevamente mi mirada hacia ella pensando si dar una excusa barata por verdad incierta, o si dar una verdad que se escuche como una mentira. Me gustaban los juegos de palabras, aunque yo fuera muy reacio a decir muchas palabras la mayoría de la veces -vine de visita- solté y me di media vuelta para quedar nuevamente frente a ella, mirándola y callando por al menos un par de segundos con una mirada misteriosa de por medio -así que vine a ver si te encontraba por aquí- solté y a pesar de ser cierto lo dije en un tono de voz que parecía no ser más que sarcasmo o una mentira, algo para sonar bien pero que ni yo mismo me creía. Di unos cuantos pasos para atrás, alejándome de ella pero siguiendo en mi posición de estar frente, además no quería dejar de mirarla, era un regalo para la vista de cualquiera. Sonreí ampliamente y me permití mirar alrededor solo por un momento para apreciar el contexto general de todo este lugar, la belleza que nos rodeaba y donde ella parecía encajar perfectamente.

Me detuve de esta caminata hacia atrás y con mucha lentitud remangué las mangas de mi camisa, dejando mi acoso visual hacia ella por un momento. No quería hacerla sentir incomoda si talvez estaba molestándola con mi presencia en este lugar. Mientras continuaba en mi labor de remangar y mi mirada perdida en los profundos colores del agua que rodeaba este lugar -¿estabas rezando? ¿rindiendo tributo? ¿debería irme?- consulté simplemente levantando mi mirada hacia ella para verla de reojo y volver a mi tarea de remangar. Sabía que era un movimiento peligroso el que estaba tratando de hacer, pero quería saber la respuesta que ella me daría a tales simples preguntas, sobre todo a la ultima. En el peor de los casos me diría que no por simple educación, pero en el mejor de los casos notaria en su forma de expresarse si la química que presentí aquella noche entre nosotros era verdadera y no solamente de mi parte. Aunque honestamente me tenía la suficiente confianza como para cambiar las probabilidades si estaban en contra de mi.
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Re: The charm of Stolen Waters [Torek]

Mensaje por Natasha Ridelf el Lun Ago 20, 2012 4:46 pm

Sentí sus ojos recorrerme completa, y me sentí desnuda ante él. No era la primera vez que un hombre me miraba así, lo sabía perfectamente, pero si sabía que era la primera en que yo quería que me mirase así. ¿Dónde quedó la parca Nash? Yo solía saber todo lo que hacer y decir para tener a un hombre rendido a mis pies, para conseguir mis fines y todo lo que deseaba de él, pero con Aelis era distinto. Él no había venido pregonando su billetera, o su Ferrari último modelo, sino su caballerosidad, y un misterio siempre velado detrás de sus pupilas.

Ante su comentario, sonreí, y ahogué una carcajada más profunda. Algo me dijo que era un cumplido, y lo tomé como tal. Y aún así, era un cumplido distinto a los miles que había recibido a lo largo de mi vida. La cadencia de la voz de Aelis, y su suave acento me habían escaldado la piel y lo sentidos, y tan sólo con seis palabras. ¿Qué me pasaba? Sentir su toque en mi rostro, me galvanizó, y sentí el rubor cubrir mis mejillas como un velo de inocencia que venía a marcar mi perdición. Supe que hablaba de la flor en mi cabello cuando habló y sonreí, mientras él se alejaba, curioseando por el lugar, pero siempre cerca mío.

-Gracias Aelis-dije deseando deshacer el rubor de mis mejillas, pero seguía allí, lo sentía por el calor que se extendía por mi cuello. Noté como el rondaba el lugar, y se acercaba y se alejaba de mí, como si orbitase a mi alrededor, y tuve que mantener el semblante serio, cuando dijo que me estaba buscando. ¡Claro! Él pensaba que yo era una hija de Hydrónia, entonces, era lógico que estuviese aquí, en mis tierras durante el día libre de mis estudios. ¿Me estaba buscando a mí? ¿Por qué? Miles de preguntas de ése estilo revoloteaban en mi cabeza, y hacían revolotear a unas casi fosilizadas mariposas en mi estomágo.

Posé mis ojos en él mientras se arremangaba, dejando a la vista unos fornidos bíceps, y me atreví, así como él había hecho antes, a mirarle. Tenía un cuerpo envidiable, pero lo más llamativo de él, luego de sus ojos y su sonrisa, eran sus brazos, y algo me dijo que él sabía ello, por eso estaba haciendo eso. O quizá era por culpa del húmedo calor que nos rodeaba, quién sabe. Odiaba el efecto que estaba teniendo en mí. De haber sido otra vida, probablemente, ya lo habría olvidado, yendo a otra ciudad, a otro rumbo, a otro idiota de quien aprovecharme. Pero no era así con él, la curiosidad pugnaba en mi con cada latido de mi corazón.

-No Aelis, no estaba rezando... hace años que que sé que quien sea que esté observándonos, tiene mejores cosas que hacer que escuchar nuestros mundanos problemas... Aunque a veces, los evoque en tiempos de necesidad... pero vine aquí para curiosear y hallar paz-lo miré a los ojos, y fui hasta donde él estaba-Por mí no te vayas, quedate si quieres-dije sonriendo, y me aventuré, estando a centímetros de él, a tocar el brazo que había curado. Una fina línea de piel más clara que su moreno tono, surcaba desde su codo hasta casi su hombro, recorriendo la línea con un dedo, sonreí a medida que lo hacía-Parece que nunca podrás olvidarte de esa noche, ¿no Aelis? No gracias a esto al menos-comenté mirándolo a los ojos, perdida en esas piscinas de obsidiana, pero bajé la cabeza, y me alejé unos pasos, aún quedando frente a él. Estaba atraída por este hombre, era cierto, no lo podía negar, pero debía de ser capaz de manejarlo, de mantenerme al margen. No podía permitirme empezar una relación o lastimarle, cuando se enterase que la Tasha que el buscaba, no es más que una proverbial humana, la ebria y aburrida Natasha Ridelf. Un trueno resonó cerca nuestro, silenciando así mis preocupaciones, y anunciando una tormenta en ciernes.

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Re: The charm of Stolen Waters [Torek]

Mensaje por Torek el Lun Ago 20, 2012 9:05 pm

No me había dado cuenta que se había sonrojado, cuando maravilloso espectáculo ver a una mujer tan bella con aun la capacidad de sonrojarse. No muchas mujeres conseguían sonrojarse por alguna pequeñez, sin duda una mujer excepcional. La miré fijamente unos segundos mientras continuaba con mi trabajo de remangar mi camisa y ella se acercaba lentamente a mi. A que le tenía miedo, había pasado sesenta en el exilio más solo que un pie de un cojo, nadie además de mi hermano por quien volver, nadie con quien estar durante el tiempo que estuve allí. Antes de eso nunca me involucré con nadie, porque no quería tener debilidades, no quería que nada ni nadie me alejara de mis objetivos. Pero que había conseguido, solo soledad, y por alguna razón eso ya no me bastaba, no cuando miraba a esta chica y solo pensaba en tenerla entre mis brazos, y besar sus rojos labios. Le permití acercarse lo suficiente como para tocar mi brazo, repasar mi herida con sus delgados y delicados dedos, su roce simplemente me estaba desquiciando, y el agua alrededor no ayudaba a mantener un aura más limpia en mi mente. Escuché su replica contra los dioses con tranquilidad, no iba a ser la primera ni la ultima Grezalita que diera su espalda contra los dioses, contra sus reglas, ¿contra las reglas de Gellert quizás? No podía atreverme a preguntar eso aun, quizás estaba equivocándome simplemente con pensarlo, y podría darse cuenta de quien era y terminando de alejarse de mi.

En mi pueblo, en mi aldea, me veían de una manera diferente a la que era. Desde siempre había sido fuerte, y más grande que los otros Galianos, tanto en cuerpo como de altura. Además siempre fui mucho mejor que cualquier otro usando la espada y no faltaban aquellos Galianos idiotas que cuando estaba creciendo quisieron intentar vencer al niño que luchaba como los mismos dioses, terminando por darme más victorias de las que puedo recordar. En cierta medida sus ataques me hicieron mejor guerrero, en cierta medida sus ataques me hicieron más fuerte de lo que alguna vez pude sospechar. Y ahora me temían, la mayoría al menos me temían y otros me respetaban, aunque siempre iban a buscar lo mismo de mi, iban a buscar peleas, iban a buscar ganarme. Por eso me agradaba Tasha, porque ella no me conocía, y no tenía que conocerme de la manera en que todos me conocían, Torek el taciturno me decían, Torek el que no habla y no tiene amigos, pero nadie quería decir lo que todos pensaban de mi, Torek el asesino, Torek la espada. Su dedo repasó mi cicatriz mientras nuestra mirada estaban pegadas una con la otra, y me pasaban cosas a decir verdad. -No creo que no lo olvide por una cicatriz- confesé pero ella se alejó de mi, como si con eso pusiera una barrera entre nosotros -¿la olvidaras tu?- pregunté mientras ella se iba alejando de mi, unos pasos.

Sentí el trueno pero no le di importancia, di unos pasos detrás de ella y la tomé del brazo evitando que se alejara más. Sin decir nada la atraje a mi, tirando su brazo con la mayor delicadeza que pude, acercando su cuerpo al mio, obligandola a dejar su rostro tan cerca del mio que robarle un beso no me costó nada. Quizás me estaba apresurando mucho y a pesar de ser un hombre de demasiada paciencia, sentía que había esperado demasiado por esto, por sentir esto por cualquier chica en mi vida. La otra mano la puse en su rostro, acariciando su mejilla mientras tenía sus labios pegados a los míos. Fue entonces que las primeras gotas comenzaron a golpear nuestro rostro con suavidad. Una, dos, y luego unas varias más, al empezar la suave lluvia tropical como seguramente sería común en la aldea del agua. Me separé finalmente de sus labios mirándola con una sonrisa divertida y luego al cielo, ¿es que acaso Poseidon me mandaba a soltar a su hija? Era casi divertida esta situación, así que la liberé de mi agarré, solo su reacción diría si me había extralimitado o no.
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Re: The charm of Stolen Waters [Torek]

Mensaje por Natasha Ridelf el Lun Ago 20, 2012 10:42 pm

Posé mi mirada sobre las nubes que estaban cerrándose sobre nosotros, y a pesar de ellas, las burbujas que brotaban del tridente flotaban en el aire, perdiéndose en el horizonte, desafiando a los relámpagos que se cortaban contra el borde del cielo. Era algo magnífico para ver, y algo me dijo que no podría ver algo así en otro sitio que no fuera Grezalia. ¿Por qué me sentía tan a gusto en un sitio así? ¿Tan lejos de casa? Aunque la palabra casa, no evocaba una imagen fija en mi mente, sino un cúmulo de malos recuerdos al lado de mi madre y mi padre. Nunca había llamado realmente hogar a ningún otro sitio, no deseaba echar raíces y no lo necesitaba. Sentirme ajena a todo era parte de mi naturaleza, aunque aquí, en Grezalia, me sentía lejana a la Natasha que creía conocer.

La proximidad del hombre me confundía, pero me hacía sentir cosas que creí perdidas antaño en mí. Su pregunta sonó lejana cuando la formuló porque ya estaba a varios pasos de él, por mi seguridad y por su seguridad. Odiaba cuando me ponía seria en ciertos asuntos, por eso me gustaba tanto el alcohol, apagaba mis neuronas y me volvía la persona jovial y atractiva que siempre quise ser.

Una cálida mano me tomó por el brazo, y contuve el aliento al saber que era Aelis tocándome, acercándome a él. Mi cuerpo chocó contra el suyo, y miré hacia arriba a su rostro, buscando sus ojos, casi poniéndome en puntillas de pie de tan alto que era. Mi corazón se saltó un latido al sentir sus labios rozando los míos, y fue tal la sorpresa que no pude cerrar los ojos. Su mano en mi mejilla me electrificaba, y finalmente, cerré los ojos dejándome llevar. Hacía años que un beso no me causaba tantas sensaciones, años enteros. Y era extraño pensar que tuve que caer en esta Isla perdida para sentirme de esta manera. Me atreví a tomarlo de los brazos, y acerqué lo más posible mi cuerpo al de él. Algo me decía que ya no habría vuelta atrás de esto. No conocía a este hombre, y tampoco me conocía a mí en estos momentos, pero mi mejor cualidad era la curiosidad y tenía todo el tiempo para explorar todo lo que éramos o porqué nos pasaba esto, mientras, lo besaría.

Las gotas de lluvia golpetearon mi piel, y una cortina de agua nos cubrió, el cielo lamentándose de ver tal expresión de cariño entre dos seres que nada compartían, más que una fortísima atracción. Cuando Aelis se separó de mí, y sonrió, le devolví la sonrisa, la mejor que tenía para darle, y atrevidamente, tomandome atribuciones que no me correspondían, eché los brazos a su cuello, manteniéndome de puntillas, sintiendo como mi túnica, y mi cabello estaban empapados.

-No, jamás la olvidaré-confesé, con toda la intención del mundo en esas cuatro palabras, y volví a besarlo despacio, un beso húmedo y no sólo por la lluvia. Definitivamente, yo no estaba siendo yo en estos momentos, en esta Isla. Pero besando a este hombre, sentía algo que no había sentido jamás en mi vida. Me sentía libre.

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Re: The charm of Stolen Waters [Torek]

Mensaje por Torek el Mar Ago 21, 2012 2:36 pm

Observé al cielo con una cierta sonrisa en mis labios, era demasiado justo, demasiado casual. ¿Acaso mi actuar había molestado a los dioses? A buen entendedor pocas palabras dicen, y que mejor que los truenos y la fuerte lluvia que prácticamente solo caía en nuestros rostros. Si pudiera adivinar, estaba seguro que eran Zeus y Poseidon los que estaban en contra de la situación, ¿en que otro momento el agua y los truenos caían tan de improviso y tan deprisa en Grezalia? Me importaba un gran rábano lo que los dioses tuvieran que decir acerca de cualquiera de las decisiones que había tomado a lo largo de mi vida. Y si quería besar nuevamente a esta chica era mi problema, a menos que ella no quisiera ser besada otra vez por mi, y ahí si que sería otro problema que no tiene que ver con los dioses. Pero ella había respondido a mi beso satisfactoriamente, se había pegado a mi cuerpo, y había tomado mi brazo dejándose llevar igual que yo.

Mis pensamiento fueron interrumpidos por sus manos en mi cuello y mis manos de inmediato ocuparon el único lugar que hacía lógico en este momento, y fueron a rodear su cintura, pegando su cuerpo al mio mientras me acercaba hipnotizado a sus labios. La lluvia caía pesadamente sobre nosotros y no pensaba ponerme al resguardo aunque llegara a molestar. Sus palabras sacaron una sonrisa de mis labios y respondí su beso de la misma manera, un beso húmedo y lleno de deseo. El agua que caía nos dejaba empapados enseguida, y mientras acariciaba su espalda sentía como la ropa que llevaba puesta se le ceñía a la piel, aquella túnica corta que le llegaba a medio muslo que parecía tan sencillo de quitar. Intenté quitar esos pensamientos de mi mente, pero era complicado, hace demasiado que no tenía a una mujer tan hermosa en frente de mi.

Cuando el aire comenzó a abandonar mis pulmones me separé de ella por aire. Así como vino, la lluvia se detuvo, las nubes se habían dispersado y el sol brillaba en lo alto como hace un segundo. Parecía que los dioses se habían dado por vencidos y ya habían olvidado negar lo que era imposible, no estaban de acuerdo con lo que habíamos hecho, pero no era su decisión para tomar. No conocía de nada a la Hydromita, pero no podía luchar con esta atracción que sentía por ella, y prácticamente me daba igual todo, aunque fuera quizás la peor decisión de mi vida el involucrarme amorosamente con alguien cuando estaba por entrar a una guerra. Acaricie su rostro y entrecerré los ojos pensativo por un segundo -pareciera que he ofendido a Poseidon, ¿que harías si tu padre te lo prohibiera?- dije como si estuviera enojado por ello, aunque en realidad no me molestaba tanto. Me acerqué a sus labios y le di un suave beso, aunque no podría ser confundido con algo romántico, era demasiado pronto, mi beso tenía la intención de saborear sus labios una vez más.
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Re: The charm of Stolen Waters [Torek]

Mensaje por Natasha Ridelf el Miér Ago 22, 2012 10:23 pm

Sentí sus tibias manos en mi cintura; su temperatura en contraste con el frío ambiente, acortando aún más si era posible la distancia entre nosotros, mis suaves curvas se adherían a sus fibrosos músculos, y la sensación era fuera de este mundo. Nunca me habían besado bajo la lluvia, no al menos que lo recordase, y si lo hicieron, estaba demasiado ebria como para registrarlo. ¿Tan mágico se sentía? ¿Tan correcto? Era díficil de adivinar si alguna vez había sentido algo así, pues la mayoría de mis experiencias con hombres habían sido reducidas a mi necesidad de obtener algo a cambio. Pero Aelis era distinto, estaba besándolo porque quería, porque me parecía necesario, y porque no podía resistirme a su sonrisa.

Sonriendo mientras lo besaba, mordí su labio inferior, quitándole un poco de inocencia y castidad a nuestro primer beso, áquel que esperaba que fuera el precursor de muchos otros. ¿Quién era esta Natasha? ¿Realmente estaba pensando en tener algo con este desconocido? No lo sabía, sólo me dedicaba a sentir, y me sentía fabulosa. Hermosa, sexy, inteligente, y conciente de todo lo que hacía. Conciente del cálido aliento de Aelis sobre mi piel, de su agarre en mi cintura, y como mis manos rozaban diminutos rizos en su nuca. El agua que caía por mis ropas, me hacía sentir desnuda contra él, y nuestro beso me pareció rayano en lo erótico, ambos húmedos, explorándonos por primera vez, y cediendo a eso que estuvo sin decir aquella noche en el pub.

Se separó de mí, pero me las ingenié para seguir sosteniéndolo entre mis delgados brazos, prendida de sus oscuros ojos, y sonreí de lado. Sabía que no debía de verme como una visión en estas condiciones, empapada y con el cabello en cualquier sitio, además, que tendría las mejillas rojizas por lo rápido que latía mi corazón como un pajarillo enjaulado. Mis labios se sentían hinchados por la intensidad del beso, pero no me importó, quería más. La lluvia dejó de rodearnos, y un tímido sol asomó detrás de las grises nubes, presagiando el fin del chaparrón.

Su gran y cálida mano, con algunas durezas a causa de su arduo entrenamiento con la espada, pero que sentía suave y delicada contra la piel de mis mejillas, acarició mi rostro, y estuve tentada de cerrar los ojos ante el contacto, pero me contuve, y escuché su comentario sonriendo de lado, y mordiendo mi labio inferior. Sabía que se estaba refiriendo a Poseidón, después de todo, los hydronitas eran sus hijos, y también debía serlo yo. Dudaba mucho que le preocupase tener la aprobación de mi verdadero padre, el señor Senador. Era mejor que no se conocieran. Imaginé el contraste de los trajes Armani de mi padre y sus perfectamente cuidados discursos y fotos navideñas, con Aelis, y sus ropajes de caballero, sus adorables silencios, y su taciturna belleza. Imposibles de estar en el mismo nivel, pero el hombre que tenía a mis ojos, se me apetecia mucho más humano que áquel que me crió.

-Dificilmente me importe, yo no le digo nada cuando hace de las suyas con las ninfas...-comenté juguetona, y respondí a su último beso de manera casta, y haciendo que mis labios rozasen los suyos despacio-Aelis...-empecé separándome de él-...no entiendo esto-fruncí el ceño y bajé la mirada, algo atribulada, para luego volver a mirarlo, sonriendo-Pero supongo que no importa, ¿verdad?-finalicé, sonriendo, avergonzada, pero besé la comisura de sus labios, para marcar un diminuto camino hacia su boca, y sellar allí un beso. Y si con un beso selló mi fin, me da igual, pues sé que ése beso es para mí, la razón de mi cordura. En ese momento me dije a mi misma que no me iba a enamorar de él. No podía, no se merecía él a alguien tan fallado como yo.

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Re: The charm of Stolen Waters [Torek]

Mensaje por Torek el Jue Ago 23, 2012 12:18 pm

Fue quizás demasiado grato oír aquella aseveración de sus labios, no le importaba los deseos de Poseidon, y a mi no me importaría si alguien más tenía algo que opinar al respecto. No es que estuviera esperando que algo así me sucediese, no estaba esperando encontrar a una mujer a mi vuelta desde el inframundo, pero al haberla encontrado no le pondría peros. El destino es una cosa demasiada confusa como para que yo me quiera meter y hacer la guerra, simplemente aceptaba lo que me traía, y a ella por supuesto la aceptaría con brazos abiertos. Bajé mis manos con total confianza a través de las curvas de su cintura para situarlas en sus caderas y de esta forma mantenerla completamente cerca de mi. Fruncí mi ceño cuando me llamó Aelís, sabiendo todo lo que significaba haber entregado aquel nombre, probablemente era mejor en cualquier caso haber dado un nombre falso, negar mi condición de exiliado, porque sino probablemente no tendría esto de ahora. Si ella no sabía, menos yo, no me reconocía o más bien no conocía esta parte de mi que podía ser completamente gobernado por una mujer. -A mi no me importa, quiero seguir viéndote- determiné apenas ella volvió a levantar la mirada, pero cualquier cosa que pudiera agregar a continuación se vio completamente olvidado al sentir su labios nuevamente sobre los míos, haciéndose un camino inventado desde la que era la comisura.

Respondí aquel beso con mayor intensidad esta vez, y retrocedí lentamente hasta que mi espalda dio contra algo que apoyarse y aunque ni siquiera me di cuenta era la misma estatua de poseidon la que había proveído un lugar para que yo pudiera concentrarme solo en los labios de Tasha. Había algo en ella que simplemente no me dejaba pensar en nada más y ya lo había descubierto aquella noche en ese callejón oscuro, cuando mis labios urgían por besarla, pero había luchado contra ello aquella noche, me había auto restringido ¿hoy también debería restringir otras urgencias de mi cuerpo? El calor del día mezclado con este calor corporal me estaba asfixiando, la ropa la tenía completamente pegada al cuerpo al igual que ella y a pesar de eso sabía que su piel debería estar quemando debajo tanto como la mía. Me separé de ella, los segundos necesario como para quitarme la camisa que llevaba puesta -algo muy parecida a la de la firma- y tirándola a un lado volví a tomar a Tasha por su cadera acercándola a mi siguiendo en mi afán por poseer por completo sus labios.

A pesar de tener muy seguro sus labios, decidí ir a investigar el sabor del resto de su rostro, mientras mis manos se encargaban de memorizar lentamente su figura femenina, tocando y acariciando lo que tenía a mi paso. Seguí un camino fijo, desde sus labios pasando por el contorno de su rostro hasta llegar a su oído y mordí allí, jugando con ella y con las ganas que sentía -te deseo- le susurré en el oído. En la guerra y en el amor no era un hombre que retrasara lo que sabía que iba a suceder, quería tenerla hoy. No iba a estar esperando que me mandaran de un día para otro de vuelta al inframundo y arrepentirme de no haber hecho los movimientos necesarios hoy.
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Re: The charm of Stolen Waters [Torek]

Mensaje por Natasha Ridelf el Jue Ago 23, 2012 9:24 pm

La confianza con la que sus manos se aventuraron sobre mi cuerpo me abrumó, y me sentí demasiado a gusto con su tacto, y se quedaron allí, como si reclamasen mis caderas como territorio propio. Noté un fugaz ceño fruncido en su rostro, pero alcé mi mano, y toqué su rostro, el rastro de barba incipiente raspando mi palma, pero no me importó. Era algo agradable. Algo real en este mundo de ensueño. Aelis era real, de hecho, era lo más verdadero que me había pasado en casi diez años. Había vivido una vida entre algodones y oro, para luego salir al mundo, y juntarme con lo más bajo de las sociedades, y hallar la perdición en el alcohol. Pero ahora, sentía todo como una segunda oportunidad, aquí en Grezalia podía volver a empezar, podía desoír todo lo de la Profecía, y dedicarme a vivir una tranquila vida allí, lo más tranquila posible antes de la guerra. Y quizá, sólo quizá, podía redescubrir sentimientos que creía que yo no merecía de la mano de este hombre. No podía entenderlo. No podía creer esta atracción sin freno que sentía por él, parecía la heroína de alguna película sentimental, o un libro barato, enamorándose del chicos más guapo que le dirigió la palabra. Pero Aelis era distinto, había oscuridad en él, peligro, y eso lo hacía más adictivo de lo que ya era.

No podía permitirme quererlo, no podía cometer ése error. Me importaba demasiado como para verlo sufrir por mí, y yo no tenía nada bueno para ofrecerle, más que un pasado problemático, una familia adinerada pero vacía, y una adicción al alcohol bastante rayana en el masoquismo. Una mirada de tristeza se posó sobre mi ojiazul mirada, mientras seguía acariciando su mejilla, delineando con mi pulgar la línea de su mandíbula y el fuerte ángulo de su quijada.

Su afirmación de que me quería seguir viendo, me dejó sin aliento, y todo destello triste en mis ojos, fue reemplazado por un fantasma de vergüenza y algo similar al pudor. Pensé que luego de años de vivir con las inhibiciones del alcohol, el pudor no tendría más lugar en mi cuerpo, pero allí estaba, escaldando mi piel, y dejándola con sensaciones de ansiedad y hambre que creía desconocidos. Su beso en respuesta al mío, me galvanizó por la intensidad, y supe que ya nada volvería a ser como antes. ¿Y si le daba una oportunidad a este hombre? ¿Y si de verdad le permitía entrar en mi núcleo? ¿Y si no se espantaba? Una increíble necesidad de tenerlo cerca, de reclamarlo como mío se apoderó de hasta mi última célula, y me hallé besándolo con la misma fuerza y candor que él a mí, incluso poniéndomde de puntillas para profundizarlo.

-Me encantaría volver a verte...-murmuré con los labios aún pegados a los suyos, separándome lo necesario para que él entendiera las palabras. De pronto, me vi arrastrada por sus fuertes manos hacia atrás, y noté que él nos estaba llevando a un lugar para poder apoyarse y que nos siguierámos besando. Le sonreí afectuosamente, y mojé mis labios con la punta de mi lengua, con las mejillas rozagantes por la agitación. Estaba agitada como si hubiese corrido una maratón en el Central Park, pero lo único que estaba haciendo era besar a este hombre. Besarlo como no había besado a nadie jamás. Miré hacia arriba y vi el adusto rostro barbudo de Poseidón mirándonos fijamente, mientras las burbujas nos rodeaban. Una risilla comenzó a salir de mis labios, pero fue rápidamente silenciada al ver que el hombre se separaba de mí para despojarse de su camisa, y quedar completamente con el torso desnudo. Contuve el aliento ante la visión que estaba frente a mí, y me mordí el labio inferior, antes de mirarle a los ojos, como pidiéndole permiso para tocarle. Aventurándome a una respuesta positiva, pase las manos por sus abdominales, sus pectorales, y presté especial atención a unas pocas cicatrices que rodeaban sus costillas, como firmas de hombres que fueron lo suficientemente habilidosos para tocar al mejor espadachín que yo conocía. Era fascinante, y su belleza me estaba volviendo loca. De pronto, me sentí demasiado vestida.

Mi exploración se vió interrumpida por sus labios, que buscaban los míos, para luego avanzar por mi rostro, y cerré los ojos para concentrarme sólamente en él, en nosotros. Estabámos en otra más de las burbujas que salían del tridente, flotando en nuestro propio universo. Dejé escapar un gemido al escuchar sus palabras "Te deseo" murmuró en mi oído, y sentí cosquillas en sitios que dudaba que tuvieran. Mis terminaciones nerviosas se encendieron como luces de navidad, y supe que terminaríamos haciendo el amor allí mismo si decía que sí. Estabámos en tiempos de guerra, yo no era nadie, y no lo conocía, pero mi cuerpo aullaba por él. Jamás había sentido tal atracción por nadie, y las rodillas me temblaban ante la idea de tener relaciones con él.

Pero no, la poca cordura que me quedaba se apegó a mis neuronas, y abrí los ojos para concentrarme en él, mientras sonreía de lado, y mis mejillas ardían, asegurándome que estaba de un delicioso color carmín. Pasé mi pulgar por sus labios, y me puse en puntillas una vez más, para besarlo despacio, dejando traslucir mi deseo por el en cada movimiento de mi lengua, en cada roce de mis labios contra los suyos, pero luego me separé y murmuré cerca de su oído:

-Yo también te deseo Aelis...-y con un fluido movimiento, desprendí los broches de los hombros de mi túnica, dejándola caer amontonada a mis pies. Traía una pequeña enagua debajo, pero no llevaba nada de la ropa interior de mi tiempo, las grezialitas no usaban sostenes. Ahora estabámos en igualdad de condiciones, pero no podía hacerle el amor allí. Si me entregaba a él, lo haría como Natasha Vita Ridelf, la humana, y no como Tasha, mi máscara hydrónita. Esperaba que él entendiera la duda en mis ojos como un signo de pudor, y no como un rechazo hacia él, porque mi cuerpo ardía por él. Lo miré a los ojos, bajando la cabeza, y temiendo que no le gustase lo que veía. Sabía que era hermosa, los hombres caían a mis pies, pero de pronto, me sentí imperfecta, y no merecedora de la mirada de este hombre sobre mi casi desnuda piel. Toda mi seguridad estaba hecha añicos, y ahora me daba cuenta porqué. Porque de verdad me interesaba Aelis. Y mucho.
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Re: The charm of Stolen Waters [Torek]

Mensaje por Torek el Dom Ago 26, 2012 2:14 pm

Su mirada era bastante decidora de lo que quería, cuando me quité mi camisa me miró a los ojos por un momento como pidiéndome permiso para dejarse llevar por el momento. Así mismo con mi mirada intenté darle a entender que la dejaba, que le permitía hacer todo lo que pensaba hacerme y aun más. Sus manos de inmediato se aventuraron a tocar mi cuerpo, cuando mi mirada se lo permitió, y disfruté de su exploración permitiendola tocar tan lento y tortuoso como quisiera. Su tacto solo hacía que mi sangre hirviera aun más de lo que ya lo hacía, deseando que esas manos tocaran aun más de lo que solo estaba al descubierto en su presencia. Mis manos calmas en su cadera y mis labios en su oído esperando esa respuesta de sus labios que me permitiría la entrada en ella como la desee desde el primer momento en que la vida su rostro al descubierto. Me separé de ella a penas para mirar sus ojos y observar su respuesta de frente, mirando sus ojos, sus labios, no podía mirar nada más allá aunque así lo quisiera. Besé su pulgar cuando encontró la parte inferior de mis labios y la besé a ella nuevamente cuando se acercó, presionando su cuerpo contra el mio mientras mi lengua saboreaba la suya deseando aun más que antes hacerla completamente mía.

Esas palabras escaparon de sus labios sin embargo la entonación no era la correcta, decía cuanto yo deseaba oír sin embargo no iba a dejarme tenerlo. Su cuerpo hoy no sería para mi, y quizás tampoco mañana, pero lo iba a ser y esa promesa era suficiente para dejarme prendado de deseo por ella. Lo siguiente no me lo esperaba, sin embargo un rápido movimiento de sus manos y su vestido caía en frente de mis ojos. Era otro tipo de desnudez, una menos aparente, pero igualmente tentable, la enagua se pegaba más a su piel y la delgada tela se traslucía al estar empapada por la pequeña lluvia que cayó sobre nosotros. Bajé mi mirada así como mis manos de su cuerpo, la visión de belleza me dejó sin palabras sin siquiera un pensamiento en mi mente que no fuera para ella. Subí mis manos hacia su cintura, y una de ellas se aventuró aun más arriba rozando uno de sus senos, suspiré mirándola y viendo la vergüenza en su rostro. ¿Se avergonzaba de mostrar su cuerpo o de decirme que no incluso deseándolo? Quité mis manos de su cuerpo y puse mi pulgar en mis labios pensativo sobre mis siguientes movimientos, no podía permitirle estar así frente a mi, porque el poco control que tenía en este momento se iría a las pailas. Me agaché completamente para recoger el vestido del suelo y con bastante cuidado lo subí nuevamente por su cuerpo cubriendo la visión de desnudez que representaba, una sirena en la tierra. Mis manos, aunque toscas, se la arreglaron para colocar los broches otra vez y una sonrisa se sumó a mis labios.

-No me tientes, porque no podré controlarme mucho más si sigo viéndote así- confesé cerca de sus labios, tomando nuevamente la atribución de besarlos como si fueran míos para besar. Mi beso no carecía de intensidad, ni de pasión, exactamente como el anterior, lleno de deseo por ella, por hacerle el amor, sin embargo entendía los limites que ella había impuesto y aceptaba la condición de solo conseguir esto por ahora. Mi mano se aferró a su cuello y mis dedos se mantuvieron en su nuca como señal una sutil señal de posición. La quería mía y solo mía, y entendí en este momento que no estaba dispuesto a compartirla con nadie más. Me detuve dejando varios besos en sus labios, pequeños besos intensos que me permitían al menos mantener el aire en los pulmones mientras lo hacía -si quieres seguir viéndome, me seguirás viendo, porque me encargaré de eso personalmente- susurré en sus labios con mis ojos completamente cerrados y deseando eternamente que esto no fuera una equivocación. Mi vida nunca ha estado vacía, pero siempre le había faltado esa pizca que hiciera que todo tuviera sentido, y ahora me daba cuenta cuanto lo necesitaba.
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Re: The charm of Stolen Waters [Torek]

Mensaje por Natasha Ridelf el Dom Ago 26, 2012 3:54 pm

Noté un ligero cambio de actitud en Aelis, y me pregunté porqué sería, hasta que me pareció ver algo en su mirada, algo parecido al respeto. Se había dado cuenta de mi duda a entregarme allí mismo, pero esperaba que así como pudo notar eso, se haya dado cuenta que no era por falta de deseo ni mucho menos, sino porque esperaba que pudierámos hacer el amor en otras circunstancias. Unas más románticas, si es que la pasión y el deseo arrollador que sentía correr por mis venas le daba lugar a la ternura.

Sus ojos me recorrieron, y me sentí como una pieza de arte entregada en una subasta a los ojos de los compradores, tal así era el hambre que percibía en los ojos del moreno. Mi cuerpo palpitaba al ritmo de sus manos, cada roce, cada toque causando pequeñas explosiones en mis nervios, y en mis células. Había algo prohibido en lo que estabámos haciendo, y no sólo por estar a los pies de un templo, sino también porque la oscuridad en los ojos de Aelis pulsaba como un ente aparte. Me pregunté si las tinieblas de mi pasado se verían veladas detrás de mis ojos, esperaba que no. No quería espantarlo ni mucho menos. Quería que se quedara así conmigo, mientras el tiempo nos lo permitiera.

Ya no dedicaba más pensamientos a tratar de entenderme, ya no me importaba, sino que simplemente me había dejado llevar, comprendiendo lo mucho que este hombre significaba para mí, a pesar de lo poco que nos conocíamos, mi cuerpo y mi mente jamás habían ardido tanto por otro que no fuera él. Y en mi corazón, tibias cenizas comenzaban a brillar al perderme en sus ojos. Débil y estúpido corazón humano. Años atrás me había jurado no enamorarme de nadie, y heme aquí, sintiendo tantas cosas por este grezialita. Dejaría hacer lo que a mi núcleo le pareciera, la razón no se adentraba en los pedregosos caminos de los sentimientos.

Sus grandes manos de pronto estaban atareadas volviendo mi vestido a su lugar, cubriendo mi parcial desnudez, y aligerando el suave temblor de mi piel ante el anhelo de su toque. Lo miré, con una sonrisa ya casi perenne en mis labios, que estaba ahí sólo por él, y eché mis brazos a su cuello, acercándolo más a mí. Su mano se colocó firmemente en su cuello, y un chispazo de claridad iluminó mi mente. ¿Acaso estaba marcando territorio? ¿Me estaba marcando como suya? La simple idea me hizo gemir un poco, y me pegué más a él, sonriendo ante su comentario.

-Es bueno saber eso... me gusta que no te puedas controlar...-murmuré suavemente sin dejar de mirarle a los ojos, como si confesara mis terribles pecados, pero tan sólo estaba demostrándole lo mucho que me afectaba. Quería que perdiera el control conmigo, que me tratase sin piedad, pero al mismo tiempo, que sus sabias manos me tratasen con el mismo respeto que a su espada. Quería sentirme suya y de nadie más. Sus pequeños besos me derretían, y sonreí mientras lo hacía, dejando que sintiera el esbozo de mis labios. Había un tinte amenazador en sus últimas palabras, y supe que haría lo que sea para verme. Y yo también, no importaba cuántos Patriarcas tuviese que ofender para hallarme de nuevo en sus brazos.

-Aelis...-comencé a responderle, pero unos cánticos llenaron el aire, y y pude percibir cierta agitación en las aguas. Me separé un poco de él, con el ceño fruncido, y observé la escalinata que llevaba al sitio en el qué estabámos. Por lo menos una docena de sacerdotisas se aventuraban a un calmo paso, llevando cántaros llenos al tope de agua, y con las capuchas echadas. Me giré de nuevo hacia él, y tomándole de la mano, nos alejé del medio del camino hacia unos arbustos que había allí.

-Te veré de nuevo, en el sitio en el que nos vimos por primera vez, en dos noches. Esperáme cerca del agua, no fallaré Aelis. Ahora vete, nos debemos separar...será breve, lo prometo-dije apresuradamente y entre susurros, mientras sostenía su rostro entre mis manos, acunándolo, y perdiéndome en sus ojos, besándolo lentamente, para memorizar por siempre su sabor y la tersura de su boca. Mientras lo hacía, deshice mi cuerpo en pequeñas moléculas de agua y me alejé de allí en dirección al Olimpo. Incluso en esta forma, un nombre palpitaba en mí. Aelis. Aelis. Aelis.

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Re: The charm of Stolen Waters [Torek]

Mensaje por The Medieval World el Lun Ago 27, 2012 12:12 pm




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