¡Bienvenid@!

Nos encontramos en el año 745 de la Era de la Batida, en el continente de Grezalia, tierra de guerreros honorables, donde el hombre se conecta con la naturaleza al punto de poder controlarla a su antojo. El mal finalmente ha conseguido alzarse en Grezalia, Gellert el Patriarca ha caído prisionero bajo la espada de su propio hermano, Lucian, el nuevo Patriarca. Extrañamente el pueblo de Grezalia ha decidido aceptarlo como su soberano, especialmente luego de que éste anunciara la pronta celebración de la Batida y prometiera una sorpresa en la misma. ¿Logrará Lucian desafiar a Zeus e imponer que todo adepto de Grezalia aprenda a manejar los cinco poderes y así romper con el balance creado por la naturaleza o el bien volverá a gobernar y el orden permanecerá intacto? Es una pregunta que todo Grezialita se hace actualmente, sin embargo hay una interrogante aún más preocupante que ésta: La isla ya no es lo que era, no se puede ser neutral bajo estas circunstancias, así que todos deben elegir un bando... ¿Tienes claro cuál es el tuyo? ¿Serás un adepto fiel al nuevo patriarca o lucharás para que el hombre nombrado por Zeus vuelva a gobernar? El futuro de Grezalia está en tus manos, sólo debes decidir cuál es el futuro que deseas vivir. ¡Bienvenidos a Grezalia, tierra de guerreros honorables!



¡Conectate!

Si no tienes cuenta ¡no dudes en registrarte!
Conectarse

Recuperar mi contraseña









Enlaces Rápidos




Grezalia

Pasa el ratón por encima para desplazar la información.


Administración



GELLERT
MP -PERFIL
LUCIAN
MP -PERFIL


Moderación


TAMMUZ
MP -PERFIL
KORE
MP -PERFIL
NOVA
MP - PERFIL




Awards




El indomable
Mejor personaje masculino


La Voraz
Mejor personaje femenino


Natasha & Torek
Mejor pareja


Adhara, Helios & Emrys
Mejor Trío

Últimos temas
» World´s Inuyasha RPG [Élite]
Sáb Jul 06, 2013 11:15 pm por Invitado

» Vampiro Edad Victoriana {Elite}
Lun Mayo 27, 2013 4:58 pm por Invitado

» Fábulas de Vossed [Élite]
Lun Dic 31, 2012 1:40 am por Invitado

» Lacrim Tenebris. Foro rol steampunk. +18 [Élite]
Vie Dic 28, 2012 5:15 pm por Invitado

» Ya no me acuerdo, si tus ojos eran marrones o negros, como la noche o como el día que dejamos de vernos -
Vie Dic 28, 2012 10:11 am por Rhea de Galia

» Desires.-
Mar Nov 20, 2012 5:39 pm por Arwen de Hydronia

» The Scars will remain {#} | Normal.
Lun Nov 19, 2012 7:35 pm por The Medieval World

» Se mi dios - Tammuz -
Lun Nov 12, 2012 11:05 pm por Tammuz el Invicto

» Mujeres, ¡bah!
Miér Nov 07, 2012 1:10 pm por Thot el Bastardo

¿Quién está en línea?
En total hay 1 usuario en línea: 0 Registrados, 0 Ocultos y 1 Invitado

Ninguno

[ Ver toda la lista ]


La mayor cantidad de usuarios en línea fue 31 el Sáb Jul 28, 2012 12:01 pm.









Créditos

Skin diseñado por Skaôi de SourceCode. Agradecemos a las fuentes que nos fueron de ayuda para la organización de la página y las imagenes: We heart it, Google, Tumblr, DeviantART © Copyright 2011 - 2012 Make It Count – The Medieval World Todos los derechos reservados. Agradecimientos especiales al Host del foro. Foroactivo
Licencia Creative Commons

Until the last drop falls [Torek]

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

Until the last drop falls [Torek]

Mensaje por Natasha Ridelf el Sáb Ago 11, 2012 12:33 pm

Al final de mi entrenamiento, estaba terminando de limpiar mi cuerpo, y mi cabello, cuando salía del baño y escuché a un grupo de adeptos hablando sobre una taberna en la Aldea de la Luz, donde servían el mejor hidromiel de todo Grezalia, y eso atrajo mi atención. Taberna equivalía a alcohol, y necesitaba mucho en estos días. Me propuse ir, aunque eso me trajera problemas, poco me importaba. Necesitaba relajarme y la única manera que conocía era bebiendo.

En mi habitación, me puse un sencillo vestido vaporoso de color azul marino que hacía a mis ojos chispear, pero tuve la precaución de envolverme en una pesada capa de viaje, para pasar desapercibida, y para poder ocultar mi femenina figura. Quería beber en paz, no iba en buscar de hombres aburridos que necesitaban compañía.

Me arrebujé en la cálida lana y escondí mi renegrido cabello en la capucha, y salí con pasos presurosos del Olimpo, bajando las escaleras de mármol a toda prisa. Ojalá pudiera transportarme por el oxígeno del ambiente, como había visto a varios de los demás adeptos de mi elemento hacer, pero aún yo no podía, por lo que debía caminar. Salí por las puertas vigiladas por hombres con arco, uno de ellos me recordó que debía de estar de regreso antes de las 22 horas, y con una seña de mi mano, le probé que lo había escuchado.

Apuré mis pasos, y llegué a la Aldea de la Luz, pasando por la entrada de dónde pendían miles de lucecitas, y pensé en el Rockefeller Center en Navidad. Deshice el recuerdo en un tris, y me perdí en las calles. No sabía dónde ir, hasta que un grupo de hombres ebrios, en la puerta de un edificio de aspecto sencillo y limpio, me indicaron donde era. Pasé por entre medio de ellos, y noté que la capa les hacía difícil ver si era hombre o mujer, pues no gritaron nada, o quizá estaban tan perdidos en alcohol que era imposible que supieran nada.

El ambiente era casi festivo, y noté que varios estaban con sombreros curiosos, por lo que mantener mi capucha puesta no parecía fuera de lugar. Vi rubios iluminados, castaños galianos y pelirrojos salemitas que cantaban canciones de bar, y estaban abrazados felizmente. Parecía un bar irlandés, y sonreí ante la familiaridad del lugar. Me acerqué a la barra, y acomodé mi capa para poder sentarme sobre una mullida butaca, que sospeché estaba hecha de piel de animales. Un bartender de aspecto galiano, se acercó a mí, y trató de espiar debajo de mi capucha, pero lo rechacé esquivamente.

-Hidromiel, por favor-enuncié, y sonreí ocultada por las sombras. Dudaba mucho que él supiera preparar un Margarita, o un Sex on The Beach. Tendría que conformarme con lo que todos parecían beber por aquí. Me acomodé mejor, y noté que un poco de mi cabello escapaba por la capucha en oscuras ondas, pero seguramente, todos estaban lo suficientemente ahogados en alcohol como para notar que había una mujer aquí, y más aún una humana. Una proverbial humana. Aquí era una más, otra alma que necesitaba despejar su mente nublándola con los vapores de la bebida.
avatar
Natasha Ridelf


Mensajes : 130
Fecha de inscripción : 26/07/2012

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Until the last drop falls [Torek]

Mensaje por Torek el Sáb Ago 11, 2012 3:01 pm

Grezalia me daba la bienvenida. No realmente, pero volver a ver a los que una vez fueron exiliados de estas tierras no estaba entre las sospechas de los Grezalitas, eso lo sabía muy bien, se creían muy grandes, muy imponentes como para perder lo que tienen seguro y eso sería exactamente lo que nos diera la ventaja cuando revelaramos nuestra identidad. Por ahora tenía que ser una sombra, un espia, un fantasma. Al menos estaba seguro que nadie me reconocería, nunca fui demasiado suntuoso ni en las batidas ni en las rebeliones como para ser notado ni reconocido. Solo Lucian sabía para lo que yo era capaz y por eso estaba aquí junto a él, por eso había sido uno de los cinco elegidos para acompañarlo de vuelta a las tierras que les habían volteado el rostro. Aunque Torek no culpaba a la ciudad, culpaba solo a su lider y sus seguidores, y la venganza sería suya, como dicen, un plato que se sirve frio.

Vestía ropas gastadas, pero no tanto como las que traje de vuelta del exilio que esas ya no se podían de lo rotas que se encontraban. No es tan dificil suponer donde conseguí ropas nuevas, las tomé de cualquiera que pareción ser de mi talla, aquí debía pasar por un ciudadano normal, y no podía darme el lujo de llevar ropas muy nuevas ni demasiado viejas. Hoy era un día tranquilo, podía incluso pretender relajarme un poco, y si no recordaba mal por aquí cerca había una taberna donde nadie hacía demasiadas preguntas y los precios eran accesibles a los eones que traía en el bolsillo, si no se me iba la mano en las copas. Aunque lo dudaba, si había alguien que tenía resistencia para el alcohol era yo, y aun así cuando tomaba más de la cuenta sabía cuando detenerme para poder salir caminando del lugar. Si no tenía honor al menos tenía mi dignidad intacta aun.

La taberna estaba rodeada de gente, era una suerte que mi capa me cubriera y solo pareciera un viajero más de alguna aldea aledaña. Ni siquiera me veía sospechoso, porque no usaba nada que nadie estuviera usando, por lo cual consideraba que mi identidad estaba segura por el momento. Me acerqué a la barra y coloqué un eon sobre la tarima antes de sentarme llamando la atención del tabernero que se acercó de inmediato hacia donde estaba. Ni siquiera me fije al lado de quien me había venido a sentar, al menos no por el momento. "Oh taburetes de cuero, que delicia" hacía demasiados años que no me sentaba en unos, y eran tan comodos como las mejores sillas del olimpo -dame lo que me alcance- no estaba dispuesto a gastar más de un eon en un vaso, aunque no creía que el precio hubiera subido más que eso al día de hoy. Recién entonces cuando tomó la moneda y fue a por un vaso me dedique a observar a mi alrededor. Primero fijé mi mirada en el grupo a mi derecha que parecían cantar y abrazarse, probablemente seguidores de Gellert. Luego en la persona que estaba al lado mio. Capa cubriendo su rostro, una mujer por su delgada figura y su cabello, sin embargo no era de mi grupo, no, no era ni Lilith ni Nuit, entonces, ¿de que se escondía? ¿o de quien?
avatar
Torek


Mensajes : 90
Fecha de inscripción : 09/08/2012

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Until the last drop falls [Torek]

Mensaje por Natasha Ridelf el Sáb Ago 11, 2012 3:19 pm

El bartender se acercó con un vaso de cristal, con extraño grabados, y lo puso enfrente mío. Un líquido ambarino lo llenaba hasta casi la mitad, y tenía una leve capa de espuma. Murmuré un agradecimiento, y tomé el vaso con una mano. Olfateé primero el contenido, y un bouquet dulzón con un toque de picante llenó mi nariz. Bebí un tentativo trago, y el sabor me recordó al licor Bailey's. Era delicioso, y por su dulzor, seguramente no te podía dar cuenta de la cantidad de alcohol que estabas ingiriendo, como pasaba con la mayoría de las bebidas dulces.

Varios pensamientos se agolpaban en mi cabeza. Mi sospechosa llegada aquí, lo que había dejado atrás, y todas las esperanzas que se habían depositado en mí por parte de los Grezialitas. Ya había tenido demasiado con los deseos de mi padre, y las expectativas de mi madre. No quería ser la perfecta hija trofeo, y por eso había huído. Una vida entre algodones y detrás de barrotes oro no era lo mío. Yo quería ver el mundo, explorar lo desconocido. Pero claro, Grezalia era como llevar mi deseo al extremo. Tantas cosas nuevas, tanto misterio. ¿Acaso los cuentos de hadas eran verdad? No soportaba la idea de que mi vida acabase sin sentido, pero tampoco me gustaba el sentido que tenía ser Elegida.

Este mar de ideas se interrumpió cuando una masculina voz llegó a mis oídos. Alcé la mirada, y observé al hombre que también estaba cubierto por una capa. Su voz se me antojó añeja, como si tuviera muchas cosas que decir, pero poco tiempo para vocalizarlas. O incluso, como si no hubiera podido hablar en mucho tiempo. Pero mi curiosidad llegó hasta ahí, y supe que no me convenía hablar con él. Después de todo, no buscaba nada más que alcohol.

De pronto, un torbellino de aire suave, flotó alrededor de la taberna, pero se detuvo al instante, seguramente algún eolemita borracho estaba haciendo uso de sus poderes. Mi capucha se tambaleó y cayó, dejando mi rostro al descubierto por un momento, y en cuanto pude, la calcé nuevamente dejando mis facciones en sombras. Musité una maldición no muy femenina, y entrelacé mis dedos, inquieta. No necesitaba atención. Dudaba mucho que a éstos hombres les gustase la idea de una Elegida rondando por estos lugares. Odiaba eso. Había salido por diez años de una jaula de oro llena de esperanzas, para caer en otra, una de mármol esta vez. Aunque debo admitir, que el control del agua era lo que me daba paz, y esperaba poder manejarla mejor cada día, si era capaz de ignorar la profecía.

Tomé otro trago de hidromiel, casi vaciando el vaso, y pagué por éste, dejando un eon, una moneda del tamaño de un penique, pero el triple de su valor, para luego pedir otro. Había demasiada claridad en mi mente, necesitaba olvidar apenas por un momento todo lo que me rodeaba. Escapar, cómo solía hacer en la tierra humana.
avatar
Natasha Ridelf


Mensajes : 130
Fecha de inscripción : 26/07/2012

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Until the last drop falls [Torek]

Mensaje por Torek el Sáb Ago 11, 2012 3:59 pm

El tabernero volvió, trayendo un vaso para la dama y otro para mi. Pude reconocer la hidromiel en su vaso, una bebida muy popular. Mi vaso en cambio traía hipocrás, muy parecida a la hidromiel simplemente que en vez de agua el mio traía vino. Claramente no saqué la conclusión solo viendo el color de mi bebida, tuve que olerla y saborearla, en el exilio no teniamos azucar, así que realmente era una delicia volver a probar esta clase de bebida después de tanto tiempo. Durante nuestros años, conseguí hacer una mezcla muy parecida al vino, sin embargo no exactamente igual en sabor. El lugar estaba tranquilo, realmente los días en Grezalia se veían calmados y odiaba romper con esta calma pero era algo que debía hacer. Di sorbos cortos a mi vaso, no era tan sencillo llegar y beber algo que te fue negado por tanto tiempo, el sabor dulce golpeaba mi paladar con fuerza y brutalidad y me prohibía anticipar cualquier tipo de movimientos a mi alrededor con la fineza que lo había hecho antes. Incluso me fue imposible notar la fina corriente de aire que nos golpeo hasta que nos quitó la capucha a la chica y a mi. Yo dejé que cayera sin más, no me preocupaba de que me reconocieran, había ganado años en el exilio, mi cara reflejaba mi carcater y sería dificil que alguien me pudiera reconocer ahora del niño que una vez fui. Sin embargo la chica se cubrió de inmediato y murmuró maldiciones que me hicieron volver a fijar mi atención en ella, tampoco estuvo en nuestra reunión, por lo que no era adepta de Lucian, entonces, porque el secretismo.

No era para nada raro ver a una mujer en una taberna pensé mientras seguía disfrutando de mi hipocrás, manteniendo mi mirada fija en un punto x delante de mi. Si era extraño ver a una mujer sola y no con alguien que la acompañara. Quizás su secretismo se debía a lo mismo, solo quería tomar unas copas sin que nadie le molestara como a muchos de nosotros nos ha pasado. Completamente comprensible y nada reprochable de hecho, todos hemos tenido malos días donde no queriamos hablar con nadie. En especial cuando las mujeres son guapas, a veces no pueden evitar que los hombres se le acerquen, lo había visto mucho en tabernas así mientras me hacía hombre, mujeres que con un solo pie adentro ya captaban la atención de la mayoria, o de todos, mi atención la captaban también, aunque yo nunca fui muy dado para acercamele a ninguna así. De pronto sentí pasos desde mi derecha, estos caminaron por detrás de mi espalda la de la chica, y se detuvieron a la altura de ella. El taburete a la izquierda de la chica fue ocupado ahora, yo estaba a su derecha. Voltee mi rostro ligeramente, tentado a escuchar la conversación que pronto se iba a dar entre este hombre y esta mujer, siempre me parecía curioso saber como los machos alfas de la habitación se dirigían a las chicas, las diferencias entre las frases y las que ya eran simples clichés, fijé toda mi atención hacia ellos dos, aunque no era el unico par de ojos que los miraban. Seguramente muchos estarían rogando porque el fallara para tener oportunidad de acercarsele.
avatar
Torek


Mensajes : 90
Fecha de inscripción : 09/08/2012

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Until the last drop falls [Torek]

Mensaje por Natasha Ridelf el Sáb Ago 11, 2012 4:17 pm

Tamborileé mis uñas sobre la barra de madera pulida, y con mi otra mano, bebí con calma mi trago. No tenía mucho dinero encima, así que debería disfrutar lo poco que podía comprar. El torbellino del eolemita borracho no había impedido que el jolgorio acabase, sino que lo había incrementado, llenando mis oídos de canciones de bar, bastante similares a las que un grupo de irlandeses cantarían en un bar.

Acomodé mi cuerpo sobre la butaca, y estuve casi tentada de quitarme la capucha, dudaba que nadie notase mi presencia aquí. Estaba levantando mis manos para hacerlo, cuando la silla junto a mí, fue ocupada por alguien que prácticamente se arrojó sobre ella. Volví a posar mis manos sobre mi regazo, cuando un frío escalofrío me recorrió al notar la mirada del recién llegado sobre mí.

-Había olvidado lo preciosas que son las hydronitas...-murmuró éste en mi oreja, o dónde estaría, ya que la ocultaba la gruesa tela de mi capucha. Me enderecé, y ladée la cabeza, alejándome un poco.

-Tan bella... tan sóla... las Damas del Agua no salen sólas sin guardianes...-su voz era pastosa, y su proximidad, me estaban molestando. Despedía un fuerte olor a licor, y a días sin bañarse. Me asqueé levemente, y recurrí a lo que la vieja Nash hubiera hecho de encontrarse con un ebrio en New York. Su afirmación me tranquilizó. No se había dado cuenta que era humana. ¿Pero cómo rayos supo que era adepta al agua? Quizá mis ojos, no lo sé, había escuchado que era usual que los hydronitas tuvieran ojos claros, pero aún no lo había comprobado.

Lo miré, y moví apenas mi capucha, lo suficiente para que vea mi rostro parcialmente.

-Algunas no los necesitamos...-musité alegremente, y casi sensualmente, como invitándolo a avanzar, a tocarme. Cosa que él muy idiota malinterpretó mi tono y elevó las manos para quitarme la capa, y dejarme al descubierto-No, me temo que no podrás tocar cariño. ¿No te enseñó tu mamá a no tocar cosas...heladas?-comenté y negué con la cabeza, mientras que utilizaba el oloroso sudor del hombre en su contra. Manipulé las moléculas de agua en él, y modificando su temperatura, congelé sus manos en el acto. El hombre comenzó a gritar, pero yo chasqueé los dedos, y deshice el hielo, dejando sus manos de un azul pálido.

Se alejó gritando y los demás, los que supuse sus amigos comenzaron a reír y a burlarse de él. Esperaba mantenerlos lejos, una chica no podía vivir congelando miembros para defenderse, pero lo haría de gusto. Aunque no quería problemas con los otros, no buscaba pleito, buscaba tranquilidad.

-¿Es que una chica no puede beber en paz?-comenté a nadie en particular, francamente divertida por la situación. El bartender se me acercó, y me entregó otro vaso, cuando lo miré, aún parcialmente cubierta, él dijo que iba por cuenta de la casa. Nadie había callado al borracho Silas en casi veinte años, y merecía un premio. Casí reí de la alegría. Curiosos grezialitas.
avatar
Natasha Ridelf


Mensajes : 130
Fecha de inscripción : 26/07/2012

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Until the last drop falls [Torek]

Mensaje por Torek el Sáb Ago 11, 2012 7:23 pm

Mis labios se curvaron en una sonrisa honesta cuando escuché las primeras palabras del hombre, incluso intercambie miradas de complicidad y risa con el tabernero, seguramente el habría oido muchas más veces que yo estas mismas palabras hacia diferentes chicas del lugar. Si convencían a la dama sería una historia diferente, aunque yo no estaba muy atento a esa parte, porque si las aceptaba pronto se moverían a una mesa y me dejarian la totalidad de la barra para mi solo, lo que no me parecía mala idea en absoluto. Me sorprendieron que pudiera enterarse tan pronto de que la dama pertenecía a Hydronia, aunque yo generalmente no me fijaba en esas cosas, debería haberlo notado antes, y me llamaba a mi mismo un observador. Terminé mi vaso prontamente y pedí otro del mismo licor, no quería terminar mal parado apenas volver a Grezalia. Sin embargo tuve que mirar cuando los gritos del hombre me alertaron que esto no era un ligue normal. Lo vi, claramente, sus manos como hielos y tan facil desecho y vueltas a la normalidad otra vez. ¿Una maestra de agua? No iba a ayudar al hombre, simplemente observé como se retiraba y volvía gritando a donde su grupo que se reía de él en burla, normal en un grupo extenso de hombres que se juntan a beber. A penas el tabernero me trajo el segundo vaso me giré y apoyé mi espalda en la barra, de pronto muchos otros estaban mirandola sin atreverse a levantarse, muy probablemente la chica los había asustado, sin embargo, si ella quería pasar desapercibida, había equivocado las acciones. Le dirigí una mirada cuando cerró su encuentro con una frase de cansancio y el tendero terminaba por darle un vaso a nombre de la casa, ni siquiera él la dejaría beber en paz esta noche. Sin embargo esa no iba a hacer su mayor preocupación. Cuando los amigos de Silas le vieron las manos uno de ellos se levantó, sin duda inducido por el alcohol, a reclamarle a la chica por lo que había hecho.

-¿Que pasó muñeca? ¿no te gusta la compañia?-

Dijo acercandose, caminando de forma lenta y dando miradas a su grupo de vez en cuando. Repetí en mi mente que debía permanecer invisible, sin meterme en problemas, pero era algo que este exiliado no podía cumplir, después de todo era esperado de mi. Cuando paso por mi lado pidiendole explicaciones a la chica mi mano actuando por si sola lo agarró del brazo impidiendole seguir su camino -ella no quiere ser molestada- debía esperarmelo, ante mis palabras surgieron las preguntas de él, quien era yo, que me importaba y la ultima que me metiera en mis asuntos si no quería pagar las consecuencias. Yo sonreí, imposibilitado ante sus palabras de hacer otra cosa. Era algo digno para reir, una buena broma. Le solté y al mismo tiempo de ponerme de pie le asesté un golpe de puño cerrado justo en la mandibula que lo dejó tirado en el suelo, aun conciente claro está. Levanté las manos y miré al grupo por si alguno más de ellos quería unirse en la pelea, no quería sacar mi espada.

Algunos hombres se levantaron, y a pesar de que por un momento temí tener que encargarme de ellos solo se agacharon a tomar a su amigo y dijeron que no querían problemas. Aunque no me lo dijeron a mi, sino al tabernero. Aparentemente ya habían peleado antes aquí y les habían echado, no querían repetir la hazaña. Me giré y volví a sentarme en el taburete que antes estaba ocupando, ni siquiera volví a mirar a la mujer que tenía al lado. No buscaba un gracias, no buscaba gloria y sin duda no buscaba algo más esa noche. Pero era sin duda algo sobre lo que yo creía que cada Grezialita tenía derecho a un trago tranquilo de vez en cuando, y por eso hoy estaba del lado de Lucian, le seguía y hacía lo que este me ordenaba. Porque creía que mi gente merecía esto y mucho más. Miré al tabernero y me bebí el trago de una sola vez a su salud -no pasará otra vez- el murmuró algo como que a la próxima me iba fuera de su taberna y yo miré mis nudillos que estaban lástimados por el golpe. El galiano común y corriente tenía mandibula de piedra, y podía reconocer el acento de mi tierra donde fuera.
avatar
Torek


Mensajes : 90
Fecha de inscripción : 09/08/2012

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Until the last drop falls [Torek]

Mensaje por Natasha Ridelf el Sáb Ago 11, 2012 8:44 pm

Uno de los amigos del borracho Silas se acercó, y me interpeló pero antes de que pudiera hacer nada, el silencioso hombre que estaba a mi lado, detuvo la mano del otro, una mano que ya estaba alzando para tocarme. Sorprendida, alcé mi cabeza, y lo miré directo al rostro, que le había quedado descubierto. Se trataba de un apuesto moreno de ojos negros, y una mirada que hacía temblar la tierra. Había oscuridad milenaria allí.

Las preguntas que el recién llegado le hicieron, se formaron de la misma manera en mi mente. ¿Quién era él para estar haciendo eso por mí? Ni siquiera los guardaespaldas del bar en Detroit donde bailaba se tomaban tantas molestias por mí. Muy pronto, los hombres fueron a las manos, y el extraño hombre que me había intercedido por mí, le pegó un puñetazo al amigo de Silas, y cubrí mi boca más por la sorpresa que por el horror, no era ninguna mojigata y habiendo vivido en Detroit y en el Bronx había visto cosas peores.

Nunca dejó su postura de ataque, ni siquiera cuando varios otros vinieron a llevarse al hombre casi en volandas. Como si nada, regresó a su asiento junto a mí, y yo estaba sin palabras. El bartender se acercó y le advirtió que la próxima, lo echaría a patadas. No sabái que hacer, el hombre sentado junto a mí ni siquiera me miró, y supe que no lo había hecho esperando que como una dama de los cuentos medievales saltase a sus brazos luego de haberme salvado del villano. No, él parecía conducido por otra causa, y lo admiré por ello.

Tomando valor, me quité la capucha y lo miré. Mis ondas caían en cascada sobre mis hombros, y agradecí que el torbellino anterior no hubiera hecho una maraña. No quería que pensara que estaba loca, ya me bastaba con creyeran que era agresiva. Si Silas había creído que era una hydronita, fácilmente podría engañar a este hombre. Miré al ceñudo bartender, quien de pronto era todo sonrisas conmigo, y le indiqué sin hablar que le diera otro trago al hombre, a cuenta mía. No le daría las gracias, pero un trago no se le niega a nadie. Mucho menos después de que te sacan de un aprieto.

Observé sus nudillos lastimados, estaban sangrando un poco, y sin mirarlo al rostro, y moviendo mi mano como quien no quiere la cosa, utilicé mi poder para curarlo rápidamente, ordenando a los líquidos encargados de la coagulación a incrementar su acción. En cuestión de segundos, justo cuando el bartender venía con otro vaso y lo ponía en frente del extraño, su herida se había cerrado. El trago y su sanación, ésos eran mi "Gracias por la molestia, no deberías haberlo hecho" no verbalizados. Sonreí fugazmente, mirándolo a los ojos, y luego desvié la mirada a mi vaso, que tenía aún casi la mitad de hidromiel de la medida que me habían servido.

Sin decir una palabra, apuré el contenido de mi vaso, y suspiré. No quería sociabilizar, no estaba con ánimos, y temía que mi velada se hubiera arruinado luego de eso, los ánimos en la taberna habían decaído bastante, pero no me sentía culpable. No había hecho nada malo. Ni el hombre junto a mí, y sin embargo, recibíamos miradas de recelo de vez en cuando. No estaba lo suficientemente ebria como para ignorarlas, pero si lo suficientemente sobria como para que no me importasen. Sólo esperaba no tener que salir corriendo de allí porque otro tonto quisiera vengar a sus amigos caídos.
avatar
Natasha Ridelf


Mensajes : 130
Fecha de inscripción : 26/07/2012

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Until the last drop falls [Torek]

Mensaje por Torek el Dom Ago 12, 2012 5:47 pm

Suspiré profundamente sintiendo las miradas de los hombres de ese grupo directamente atravesándome la cabeza, la espalda. Sabía incluso lo que estaban pensando hacer, esperarían a que el licor que bebieron se disipara un poco de su organismo y me dejarían el suficiente tiempo a mi para emborracharme. Con la mitad de mis sentidos despiertos, y todos los suyos, entre todos podrían darme su merecido, o eso es lo que estaban pensando en este momento. No debería decepcionarlos entonces, debería seguir bebiendo y ver hasta donde llega su venganza, es obvio que no son tan inteligentes. Sin embargo sin que me de cuenta siento la mano de la mujer a mi lado sobre la mía, y esta rápidamente comienza a sanar ante mi propia admiración. Dirijo mis ojos a los suyos, observando su concentración en lo poco que le cuesta sanar mis superficiales heridas. Realmente tenía un buen manejo de su elemento, podría incluso como lo pensé antes tratarse de una maestra del agua, pero estando tantos años alejado de todos, era imposible que le siguiera el rastro a los actuales maestros. Hasta el momento en que estaba curado recién moví mi atención a otro punto, al tabernero que me traía otro vaso por instrucción de ella -gracias- no era por el vaso que articulé esas palabras sino por el detalle de haberme curado.

El detalle de comprarme alcohol tampoco sería olvidado, ahora si me sentía en deuda con la dama y eso era algo que no me gustaba demasiado. Aunque ahora pensándolo mejor, ella no se había dado cuenta de quien era yo, quizás pensaba que era cualquier otro hijo de Galia y no un exiliado, lo cual me aseguraba de que no se trataba de una maestra de Hydronia, quizás tuviera algo como devolverle el favor en este momento, y solo podía con mi protección. La quedé mirando fijamente y me incliné levemente para susurrarle simplemente -mientras te quedes cerca de mi, ninguno de estos tipos te va a molestar- por ahora podría ser cierto y mi compañía podría salvarme un poco del acoso natural de los borrachos de una taberna, sin embargo en unas horas más, yo mismo la mandaría lejos cuando esto se volviera feo incluso para mi. Seguramente mi nuevo amigo tendría bastantes más amigos en este bar y yo me vería sobrepasado como para más encima tener que tratar de proteger a una chica, aunque la chica se pudiera defender sola. Recuperé mi posición inicial y le di un trago largo al vaso que ella misma había pagado.
avatar
Torek


Mensajes : 90
Fecha de inscripción : 09/08/2012

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Until the last drop falls [Torek]

Mensaje por Natasha Ridelf el Dom Ago 12, 2012 6:18 pm

Podía sentir las miradas de los hombres en mi espalda, no podía adivinar de qué tipo eran, pero podía suponerlas. Seguramente, estaban ansiosos por verme caer, vengándose, y realmente sentí pavor. No temía por lo que me pudieran hacer, habia enfrentado tipos peores en mis tiempos en Queens, pero temía que se dieran cuenta que era humana. Una simple y mortal humana que no tardaría en morir a fuerza de espadazos en manos ebrias. Si, por más que controlase el agua, eso no me garantizaba poder mantenerme a salvo.

Escuché el suave agradecimiento del moreno junto a mí, y sonreí, ya desprotegida del calor de la capucha. La palabra se sintió oxidada en sus labios, y me pregunté qué misterios ocultaría este enigmático caballero.

-No fue nada-comenté y estiré la mano para tomar un puñado de maníes o lo que lucían como si fueran éso. Llevé uno a mi boca, y saboreé el salado. Efectivamente, eran maníes, y era un placentero cambio luego de tanto dulzor del hidromiel.

El hombre me miró fijamente, con esos infinitos ojos marrones, y me susurró que junto a él no me pasaría nada. Un escalofrío llegó a mis nervios, y tuve que desviar la mirada. No podía fiarme de él ¿o sí? No solía confiar en los hombres, especialmente aquellos que creían que debían ser vanagloriados como machos alfas, y buscaban chicas trofeo para lucirse frente a sus amigos. Afortunadamente, Grezalia tenía borrachos, pero no éste tipo de hombres. O al menos, esperaba no encontrarme nunca con uno así.

Sonreí, volviendo a mirarlo, y acomodé un mechón de mi cabello detrás de mi oreja. Si bien me negaba a confiar en este hombre, que si bien había actuado para protegerme, y continuaba haciéndolo, mi reticencia natural para desconfiar del otro sexo palpitaba bajo mi piel; algo en él me ofrecía garantías. No puedo explicarlo, es mi extraña percepción de las personas, pero había algo en él atrayente, profundo, y algo más que no podía descifrar.

-¡Si alguna vez me encuentro con algún Desterrado, ése malnacido conocerá la ira de Tiramir!-exclamó un pelirrojo cerca de la barra, claramente borracho, y alzó una espada, comenzando a apuntar febrilmente a su grupo de compañeros, que celebraban sus acciones, y todos habían desenvainado sus espadas-¡Morirá en el nombre de Gellert! ¡Estúpidos cobardes! ¡Ojalá vea uno y verán lo que es bueno!¡Lo haré trizas!¡Se arrepentirán de haber nacido!-cada frase era acompañada por unas estocadas sin balance, y más aplausos de sus amigos.

Me giré para verlos, y suspiré, hastiada, para volver mi vista a la barra, y noté que el bartender estaba atento a cada movimiento de ése grupo. Varias personas estaban dejando el bar, seguramente previniendo un desastre con tantas espadas fuera de la vaina y hombres ahogados en alcohol.

-Esos idiotas se van a lastimar, o algo peor-comenté, moviendo la cabeza de lado a lado, en manera negativa. No iba a intervenir, pero estaba harta de todo ese tema de los Desterrados, la profecía, la figura divina de Gellert, y toda el aura de santidad que giraba en torno a nosotros.

-Soy Tasha por cierto-murmuré al hombre, acercándome a su oreja, porque el estruendo de los hombres no dejaba ni hablar ni escuchar. No sabía si a él le interesaría saber mi nombre, pero si acaso estaba tan interesado en mi bienestar, al menos debía saber eso. Me forcé a decir un diminutivo, esperanzada de que sonase como un típico nombre femenino grezialita y que mantuviera mi identidad humana detrás de un velo de secreto. Quizá los nombres de los Elegidos se habían divulgado, y no soportaría otra mirada de abnegada admiración por parte de este hombre.

Un estrépito de sillas siendo corridas, llegó a mis oídos y me giré en mi butaca, justo a tiempo para ver a media docena de hombres encapuchados, que cuando entré bebian apaciblemente en una esquina, se pusieron de pie, y desenvainaron sus espadas, yendo casi en estampida hacia el grupo del pelirrojo, que estaba en la otra punta.

-¡Por Lucian!-gritó el que iba a la cabeza de los encapuchados, y se pusieron a pelear, él contra el pelirrojo, y el resto, azuzando a los demás ebrios. Los ruidos de filo contra filo llenaron el aire, e incluso el bartender, sacando una daga, se acercó a ellos, a voz de grito de que se detuvieran.

No sabía que hacer, cómo comportarme. Las peleas en bares eran usuales, pero solían incluir puños, y nunca jamás espadas filosas. Observé todo con fría fascinación, y atiné a ponerme de pie, pero acorté el movimiento, aún confundida. Si me metía en la pelea, terminaría herida, y no sabía si podría contra todos. Además, ¿en qué bando pelearía? ¿Gellert o Lucian? Las tribulaciones de mi mente, me mantuvieron como una testigo silenciosa, con la mirada perdida en los hombres, y noté como ya había dos en el suelo, rodeados de aureolas de sangre.


Última edición por Natasha Ridelf el Dom Ago 12, 2012 11:29 pm, editado 1 vez
avatar
Natasha Ridelf


Mensajes : 130
Fecha de inscripción : 26/07/2012

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Until the last drop falls [Torek]

Mensaje por Torek el Dom Ago 12, 2012 9:35 pm

Había algo en esta mujer que no podía muy bien distinguir, y era extraño, con respecto a otras mujeres que conocía. Sin duda si la comparamos con la típica mujer en una taberna no tendría nada en común, puesto que no muchas esperan estar solas ni espantan a quien se le acerca. Otra porque me pasé sesenta años escuchando las rabietas de Lilith y Nuit, y había olvidado que habían mujeres en este mundo que no eran como ellas. Y la tercera razón es que aun estaba algo impresionado con ella por esa forma de congelarle las manos al ebrio que se acercó, fue un movimiento bastante hábil, tanto hacerlo como deshacerlo. Las ondas de sus cabellos caían con descuido sobre sus hombros y por un par de segundos estuve completamente imnotizado por aquella visión, tanto que me fue imposible girar la vista hasta queescuché los gritos de otro ebrio. Me incliné un poco hacia un costado, acercando a la barra para poder mirar lo que ocurría detrás de la chica. Un hombre, tristemente pudiendo manejar una espada, la alzaba hacia los aires diciendo cosas que me hacían hervir la sangre. ¿Qué podría saber un grupo de adeptos del matadragones sobre el inframundo? ¿Que podría saber él de los exiliados? Era mi deber hacerle tragar esas palabras, pero no podía, no podía demostrar que yo era un exiliado, no podía levantar sospechas sobre mi mismo. Mi mano se cerró en un puño sobre la tabla que formaba y la otra se ciñó sobre el borde de mi espada. En un intento casi imposible de controlarme pensé en todo un bar en contra de mi, y lo complicado que sería para nosotros sacar a Gellert de su puesto si yo empezaba a hacer caos apenas volviendo.

Solo las palabras de la muchacha me hicieron voltear el rostro fuera de ese grupo ebrio que gritaban y empezaban a cantar canciones que seguramente crearon durante estos sesenta años porque nunca las había oído. Le sonreí, aunque leve, porque mi mente aun estaba con esos que se atrevían a hablar sobre cosas que no entendían. Sin embargo mi mente estuvo de nuevo en toda su atención a ella cuando de sus labios escapó su nombre. Abrí un poco los ojos y olvidé por un momento mi sed de venganza, cuando vine a esta taberna, no esperé hablar con nadie y si decía mi nombre, probablemente estaría dando la señal más clara para reconocerme y entonces tendría que realmente pelear. Daría un nombre falso, eso era obvio, pero cual -Aeeelis- solté alargando de más la letra e de mi nombre inventado, por un momento había pensando decir el nombre de mi hermano, pero siempre cabía esas posibilidades de que pudieran conocerlo y eso me dejaría a mi en una difícil situación nuevamente. Yo nunca buscaba problemas, pero estos siempre solían encontrarme. Iba a seguir hablando, decir algo como mucho gusto, o cualquiera de esas idioteces que se dicen cuando conoces a alguien nuevo en cualquier lugar, pero las espadas de otros hombres desenvainando otra vez sus espadas y de sillas moviéndose captaron mi atención.

Seguidores de Lucian, aquellos que estaban a favor de lo que el creía habían quedado tan ofendidos como yo por las declaraciones de los adeptos del mata dragones. Me puse de pie, quizás al mismo tiempo que Tasha y miré la situación con mi mano aun ceñida a mi espada, en cualquier minuto, cuando las cosas se pusieran peores, saldría a defender a los míos, no dejaría que nada les pasará, como a los demás. La pelea estaba bastante cerca de nosotros, cuando una espada saltó cerca de donde estábamos fue cuando me di cuenta que había hecho una promesa a esta chica, y pretendía cumplirla. La agarré fuertemente del brazo y la moví de su lugar detrás de mi y lejos del camino de esa espada descarriada -no busco problemas- dije atacando a unos que estaban ahí, que habían traído la pelea muy cerca de donde estábamos nosotros, por supuesto solo ataque aquellos adeptos de Gellert, no a los de Lucian. Pero cuando me volteé venían los del grupo de Silas el borracho enamorado, dispuestos a aprovechar la disputa para atacarme y con sus espadas en mano -pero siempre parece que los encuentro- eran 6 hombres, y estaban dispuestos a atacar a Tasha también, sin duda porque ella le había congelado las manos a Silas que parecía no haberse recuperado del shock, porque no estaba entre la pandilla de ataque. Di unos pasos largos, para ponerme en el lugar antes que llegaran a ella. Mi espada sonó al tocar el primer metal que venía directamente hacia Tasha, dos movimientos y con el pie hice una zancadilla, para chocar mi espada con el segundo hombre que me venía a atacar. Le di con con la parte del mango de la espada en el pecho, que golpea bastante duro. Los siguientes dos, también fueron blancos fáciles, yo era un espadachín mucho mejor que ellos, sin embargo el quinto hombre, y por causa del poco espacio pudo dirigir un golpe directo que tuve que bloquear con mi brazo izquierdo ganándome una profunda herida. Dejé de jugar y ataqué a los hombre que me quedaban, dejándolos heridos, sin embargo no muertos. La chica aun estaba en shock así que la tomé del brazo, cambiando mi espada de mano -tenemos que salir de aquí- probablemente si no la sacaba de aquí en este momento le pasaría cualquier cosa, y como antes había dicho, le dije que la protegería al menos en este lugar.
avatar
Torek


Mensajes : 90
Fecha de inscripción : 09/08/2012

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Until the last drop falls [Torek]

Mensaje por Natasha Ridelf el Dom Ago 12, 2012 10:31 pm

Sonreí de costado al escuchar su nombre, uno bastante curioso a decir verdad, pero los grezialitas no solían ser comunes con sus nomenclaturas. Nunca encontré a un Jonathan, un Martin, o un Edward. Aelis sonaba bien, pero se me antojaba que era un nombre que le quedaba chico a mi compañero, un nombre más imponente merecían aquellos ojos negros, y todos los secretos que guardaban.

Quizá entablar una cordial charla con él no estuviera tan de lugar, y me aventuraría a algo que hacía mucho que no hacía estando sobria, el conocer a alguien nuevo, por el puro placer de hacerlo. Quizá conocer a alguien de Grezalia respondiese muchas de mis dudas, y podría explicarme cómo las cosas funcionaban aquí. Mi curiosidad pugnando bajo mi piel como habitualmente hacía. Pero cualquier intento de charla quedó interrumpido por el desmadre de los hombres que estaban a nuestras espaldas.

Noté que Aelis estaba junto a mí, y tenía la mano en la empuñadura de su espada. Un soldado, supuse al notar eso, aunque llevar espada quizá fuera usual entre los habitantes de la Isla. Los sonidos del acero chocando estaban cerca nuestro, y una necesidad de luchar se apoderó de mí, así como también el deseo de huir. Quizá el último más fuerte, pero no había un camino posible frente a mí. Al menos, no uno dónde no hubiera hombres peleando. Aelis me tomó del brazo, sin fuerza pero sin con afán y me puso detrás de él. ¿Me estaba protegiendo? ¿Tan lejos iba a llegar su promesa? Me sorprendí al darme cuenta de que sino hubiera sido por él, una espada me hubiera cortado, mínimo una oreja o peor.

El moreno peleó impecablemente, y en el momento de confusión no supe a quién atacaba, sólo supe que su espada siempre encontraba un blanco, y los hombres caían a su paso. Noté que los primeros hombres, los del borracho Silas venían, como si animales salvajes se tratase, olfateando la sangre, buscando oportunidad para vengarse de mí seguramente. Vi una espada dirigida en mi dirección, y antes de que pudiera atacar o siquiera reaccionar, el filo de Aelis estaba allí. Debía hacer algo, tenía que ayudarlo, pero todo pasaba tan rápido que no tenía idea de qué hacer. Mi compañero se deshizo de los demás con limpios movimientos, y supe, muy dentro mío, que no necesitaba ayuda, y que si hubiera intervenido, seguramente lo habría estorbado. Pero entonces, el quinto hombre, si no había contado mal a los contendientes, atacó a Aelis, y éste no pudo hacer nada para evitar recibir un corte bastante profundo en su brazo, al menos no el brazo bueno, ése que usaba la espada. La rabia pugnaba en mí, y cuando él volvió a tomarme para sacarme de allí, supe qué hacer. Haciendo acopio de mis fuerzas, y sacudiéndome de encima el shock, conjuré de mis dos manos sendos chorros de agua helada, que dirigí a los lados de los hombres que peleaban, separándolos, y dejándolos empapados. De este modo, abrí un camino, y Aelis y yo pudimos avanzar, alejándonos de la condenada taberna.

Corrimos un poco, y al llegar una esquina algo lejana, me apoyé contra la pared, para recuperar el aliento. Observé al moreno, y tomé su brazo entre mis manos. Era demasiado profunda, demonios. Corté un trozo de mi capa, y la empapé con mis dedos, colocándola sobre la herida. Miré a los ojos de Aelis, ruborizada por la agitación de tanto correr, y la adrenalina de la pelea.

-Lamento que te hayas hecho esto por mí-admití mirándolo a los ojos-Nadie se había tomado tantas molestias antes-confesé y bajé la mirada, concentrada en su herida. Los bordes comenzaban a enrojecerse, y fruncí el ceño-Puedo curarte, sé que puedo, pero quizá duela un poquito-sonreí tímidamente-Es lo menos que puedo hacer, me salvaste la vida dos veces Aelis-pronuncié su nombre no con todas las letras e que él había usado.

Hice que sentara sobre una caja que había allí, y me arrodillé frente a él. Estabámos en la penumbra de un callejón, pero había suficiente luz proveniente de la luna como para que me fuera sencillo el ver la herida. Estiré mis dedos, y apoyé el dedo índice sobre la punta inferior del corte, y el índice de mi otra mano sobre la superior. Fui describiendo complejos movimientos, pero era demasiado díficil, y seguramente a Aelis le estaba doliendo demasiado. No era una sanadora experta, pero eran las lecciones que más me gustaban.

-Lo siento tanto-murmuré mientras luchaba por cerrar su herida, juntando los bordes, hasta que logré algo masomenos presentable, pero que aún sangraba un poco. No era lo mejor que podía haber hecho, pero debía esperar unos minutos antes de seguir, sino quería que mi compañero enloqueciera de dolor. Lo miré a los ojos, y sonreí, algo acongojada. Todo esto era mi culpa, y debía curar a este hombre a como dé lugar.

avatar
Natasha Ridelf


Mensajes : 130
Fecha de inscripción : 26/07/2012

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Until the last drop falls [Torek]

Mensaje por Torek el Lun Ago 13, 2012 10:53 am

Había salido peor parado de lo que había supuesto cuando me enfrenté a los seis amigos de Silas. Usualmente no cometo estos errores cuando peleo, pero el espacio tan reducido de la taberna no era un coliseo de combate ni una arena ni menos un campo de batalla. Aquí todo molestaba, desde las sillas, hasta las mesas, a la barra, y las estúpidas velas que iluminaban todo el lugar. Además no sabía que si tratabas de parar todos los ataques y proteger a alguien eso jugaba en tu contra, me juré que nunca más me la iba a dar de héroe en un bar, esto de la vida heroica no era para mi "las promesas idiotas que hago" pero como todo lo malo en este mundo, empezaba nuevamente por parte de Gellert, esos ebrios habían hablado en su nombre, y en su nombre morirían, memorice sus rostros "si los veo nuevamente los mato". El caos en la taberna era imposible, y mientras intentaba sacar a la chica de ahí, muchos en la confusión se nos lanzaban al ataque. Mi brazo herido y mi espada frenaron algunos, hasta que la misma nacida en Hydronia comenzó a disparar chorros de agua que nos dejaron el camino libre hasta dejar el lugar. Pronto llegarían soldados de Gellert a detener los disturbios aquí ocasionados, y era mejor que yo desapareciera, así que corrimos calle abajo terminando por quedarnos en un callejón algo oscuro donde de inmediato guardé mi espada y pude hacer muecas a lo ancho por el dolor de mi brazo "el maldito rompió mi ropa".

Tasha tomó mi brazo y no se lo negué, si podía hacer el mismo trabajo que hizo antes con mis nudillos realmente se lo iba a agradecer esta vez, porque esto me dolía mucho más que dar el golpe en una quijada. Era un corte limpio de espada, y a pesar de que no sería el primero, ni el ultimo, ni el más grave, eso no evitaba que doliera como los mil demonios. El movimiento que ella le dio a mi brazo cuando lo cogió entre sus manos hizo que apretara la mandíbula con fuerza, igualmente no hice amago de moverlo o quitárselo de enfrente. ¿Qué era eso? ¿Agradecimiento? No debería agradecerme, si ella era adepta del mata dragones el próximo que iría a matarla sería yo, y no seré tan descuidado como Silas o sus amigos. Asentí ligeramente con mi ceño fruncido por el dolor, cuando determinó que podría curar mi herida -no importa, curame- insistí, como si alguna vez he sido ajeno al dolor, era una de las cosas que uno se acostumbra a sentir. Apenas alcancé a pronunciar esas palabras cuando ella ya me estaba empujando a que me sentara en una caja que estaba por ahí, a la que fui a parar casi trastabillando y caí de un seco golpe sentado.

Con mi mano derecha, la sana, rasgué de un tirón aquella camisa para que mi herida sangrante quedara más expuesta a ella y tuviera una mejor visión. Ella se inclinó en el suelo y antes que pudiera darme cuenta un dolor agudo empezó a clavarme la piel en el mismo lugar de la herida, sentía como los músculos de mi antebrazo se movían debajo de la herida intentando juntarse nuevamente sin poder lograrlo. Dejé que mi cabeza cayera un poco como si mirara a los dioses y tratara de pedir una fuerza que parecía no tener en este momento, mi mano se cerraba en un puño y mis uñas aunque fueran cortas, se enterraban en mi piel. Lo mejor sería pensar en otra cosa, mantener mi mente fuera del dolor cosa de permitir a la chica hacer su trabajo, así que simplemente pasee mi mirada hasta que llegué a ella nuevamente. Realmente era un mujer bella, la que tenía en este momento a mi lado, incluso más que ninguna que hubiera conocido hasta el día de hoy, y podría estar seguro que no era el alcohol, ni la adrenalina, ni siquiera la poca luz de la luna la que me hacía tener esta percepción de ella. Suspiré en una odiosa reacción de mi cuerpo cuando ella dejó de producirme dolor y se disculpó por algo que probablemente me hubiera pasado de todos modos ahí mismo. Mi herida palpitaba, al dolor se le había sumado la cura y ahora estaba sensible y delicada, pero seguramente ella podría cerrarla finalmente -créeme que he tenido peores... continua- insistí, no iba a ser por mi dolor que se detuviera, mejor ahora que después.
avatar
Torek


Mensajes : 90
Fecha de inscripción : 09/08/2012

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Until the last drop falls [Torek]

Mensaje por Natasha Ridelf el Mar Ago 14, 2012 7:52 pm

Realmente me sentía culpable por todo lo que había sucedido, y supe que el brazo de este hombre estaría intacto de no ser por mi imprudencia a la hora de congelar las manos de Silas. Quizá si hubiera aceptado su cumplido, seguido el juego como tantas otras veces había hecho en mi hogar, ahora las cosas serían distintas. Pero aquí, todo en Grezalia me hacía actuar distinto. Debía ser algo en el agua, o demasiada sobriedad me estaba haciendo mal.

Observé como Aelis rasgaba la manga de su camisa, que estaba hecha jirones a causa del ataque, y noté que descubrió un fornido brazo, una piel morena, y definidos músculos, que explicaban su destreza a la hora de manejar una espada. Era el primera grezialita que podía observar tan de cerca, así, casi de piel a piel, y se me hacía tan parecido, y a la vez tan distinto a los hombres humanos, que quedé pasmada por unos momentos. La herida rezumaba delgados hilillos de sangre, y estaba rosada en los bordes. No era nada bueno éso, ya que indicaba una infección. Dudaba mucho que Grezalia tuviera sus propios antibióticos. Recurriendo a una idea de último momento, recordé que en mi capa, llevaba una diminuta cantimplora con ron regalo de mi Maestro Sátiros, y la destapé rapidamente. Posé mi mirada sobre el atractivo moreno que ahora estaba con los ojos cerrados, y con la cabeza echada hacia atrás, y pude notar las fuertes venas que rodeaban su cuello. Casi parecía apacible, pero sabía que era por el dolor. Tomando el cinturón de mi capa, de cuero puro, dejando que mis piernas quedaran casi al descubierto de no ser por la vaporosa tela de la túnica que llevaba debajo. No me importó francamente, tenía otras cosas en mente que pensar en mi aspecto en estos momentos. Mirando al hombre, le entregué el cinturón, y sonreí de lado.

-Muérdelo, esto va a arder Aelis-le dije, y puse el cinturón en su boca, entre sus labios sin atreverme a más, estirándome apenas, para regresar a mi posición de rodillas. Esperando que él me hubiera hecho caso, vertí el contenido del frasquito sobre los bordes de la herida, y usando apenas un poco de mi poder, maximicé la cantidad de liquido, sin que perdiera su graduación alcoholica, y así su acción antiséptica.

Una vez que estuve satisfecha con la desinfección, proseguí con el cierre de la herida, juntando sus lados, convocando a los fluidos naturales de Aelis a que aceleren la coagulación. Podía ver cómo el corte estaba cerrándose de a poco, y la piel del hombre retomando su moreno tono. Maravillada, sonreí, y alcé la mirada hacia él.

-Creo que ya es suficiente, ya ha cerrado completamente...-murmuré, y pasé la mano sobre la regenerada piel, sintiendo el tacto de la suave pero masculina dermis bajo mis dedos. Realmente, estaba curado. ¡Lo había logrado! Exhalé el aire de mis pulmones, y me senté sobre mis talones, casi no cabía en mi de la felicidad de haberlo logrado.

-No puedo creer que lo logré-confesé mirándolo a los ojos, y me ruboricé ante el comentario de mi propia inseguridad, siendo que antes le había garantizado que podría curarlo. ¿Y si fallaba? ¿Y sus fluidos me desoían? Pero nada de eso había pasado, y realmente lo había conseguido. Grezalia no se veía tan gris a la luz de esta luna. Una luna de sanación y redención.
avatar
Natasha Ridelf


Mensajes : 130
Fecha de inscripción : 26/07/2012

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Until the last drop falls [Torek]

Mensaje por Torek el Miér Ago 15, 2012 4:16 pm

Descansé un poco del dolor agudo que estaba sufriendo mi brazo por sus curaciones, le agradecía, de eso no había duda. Dejé mi cabeza caer hacia atrás, apoyarse en la pared detrás de mi y concentrarme en el cielo iluminado que se ceñía sobre nosotros. La luna estaba en su completo y no dejaba que la noche fuera tan oscura como debería ser. Mis ojos se cerraron por el dolor y porque un extraña jaqueca y fiebre amenazaban con enseñarme que el arma con el que había sido cortado no estaba tan limpia como me gustaría. Moví recién mi cabeza cuando sentí que ella se ponía de pie, extrañamente para quitarse un cinturón que dejaba que sus ropas cayeran con cierta gracia sobre su cuerpo, dejaran incluso partes al descubierto y si estuviera en mis cinco sentidos seguro prestaría mayor atención a aquellas partes semi desnudas, pero ahora no podía fijarme o enterarme bien de lo que iba haciendo. Mi visión se nublaba un poco, y seguramente por causa de la infección de la herida, sin embargo eso no lo sabría yo, mis conocimientos sobre curación eran nulos en cada sentido. De pronto cuando tuve su cinturón en mi boca se hizo evidente, lo que pasaría y así que lo mordí y con la mano buena acomodé el cuero del cinturón en mis labios, mordiendo con fuerza para que vertiera el contenido de aquel frasco en mi herida. Por supuesto fue peor de lo que pensaba, antes había recibido alcohol en las heridas para desinfectaras, pero ahora estaba siendo sanado al mismo tiempo, el doble de dolor. Apreté mi mandíbula con fuerza, con mis dientes mordiendo aquel cuero hasta que todo hubo terminado y el dolor desapareció milagrosamente. Me había curado.

Miré donde antes estaba la herida y no había nada más que una diminuta linea de color un poco más blanquisca que el resto de mi piel. Llevé mis manos a tocar, a sentir que no fuera una ilusión que me hubiera curado, al mismo que ella también está tocándola creando una confusión de dedos, eran suaves y delicados, eso si lo noté -oh lo siento- inmediatamente me disculpé por quizás estorbar en lo que estuviera haciendo, mirando fijamente sus ojos y notando de inmediato esa felicidad extrema en ella de no creerse sus palabras. Si estaba tan segura de que podía curarme antes, como es que ahora no se lo puede creer. No soy tan descuidado como para no notar que algo no está bien cuando las señales son tan claras, pero soy un hombre que usa la información en los momentos oportunos y no un minuto antes de eso. Le sonreí con real agradecimiento devolviendole el cinturón que antes estuvo entre mis dientes -estoy en deuda contigo, realmente te agradezco...- el sonido de pies contra la tierra corriendo me advirtieron que esta aventura no había terminado ni mucho menos. Un grupo de pasos se sentían correr en nuestra dirección, venían tomando el mismo camino que nosotros mismo tomamos cuando salimos de allí. Me puse de pie sin demora y me asomé mientras le dejaba el cinturón a Tasha en las manos.

Los vi venir, un buen grupo de hombres seguidos por un mayor grupo de soldados, si estos me veían adiós noche tranquila, esto que había pasado no sería nada comparado a lo que me pasaría si me llevaban con Gellert y este quería averiguar los planes de Lucian. No es que yo fuera hablar, y por lo mismo me harían peores cosas que a los que si hablan. Sin demora agarré a Tasha de la cintura y la metí más al fondo del callejón, al lugar más oscuro de ahí mismo con un simple shh escapando de mis labios. La obligué a que se pegara a la pared y yo me pegue a ella, en aquel reducido espacio que teníamos. Afuera, las pisadas se hacían más fuertes, los gritos de deténganse y los suplicas de los que eran detenidos, los sonidos agudos del metal chocando con otro metal característico de cuando dos espadas se encuentran, sin embargo no duraba mucho, eran borrachos enfrentándose a hombres disciplinados. Finalmente lo que temía se hizo realidad, unos pies y una sombra encontró su camino a nuestro callejón, y a pesar de que no se internó tanto como estábamos nosotros, si los soldados venían a buscarlo aquí, había una probabilidad muy grande que nos vieran, que me vieran. Miré a Tasha a los ojos, tanto como nos pudiéramos distinguir los ojos en tanta oscuridad, rogándole que mantuviera el silencio.
avatar
Torek


Mensajes : 90
Fecha de inscripción : 09/08/2012

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Until the last drop falls [Torek]

Mensaje por Natasha Ridelf el Miér Ago 15, 2012 8:45 pm

Los gestos de dolor que mostraba el rostro del hombre me estrujaban el corazón y me forzaban a trabajar más aprisa, sentía personalmente la responsabilidad de curarlo. De hacerle bien. Y así como todo empezó, terminó, y la herida estaba cerrada por completo, y la infección eliminada. La tranquilidad que sentía por haberlo curado, era palpable en cada poro. ¡Realmente había funcionado! Aelis era el primer ser vivo que había podido curar a la perfección, y estaba realmente orgullosa de mí misma. Había hecho algo bueno, por el simple placer de hacerlo, y no porque esperase algo a cambio. Y se sentía bien en todos los sentidos. Mientras chequeaba la integridad de la dermis de mi "paciente", su mano chocó contra la mía, y por unos momentos, pude sentir la piel de sus dedos, suave pero con algunas durezas en ciertos lugares, y asumí que serían por su entrenamiento a la hora de manejar la espada, y sin embargo, no se sentía mal.

Su sonrisa era blanquecina a la luz de la luna que nos rodeaba, y sentí una punzada de algo que no pude reconocer al verla. Era una de las pocas sonrisas verdaderas que veía en años. ¿Acaso los humanos que compartían mi tiempo en la tierra vivían tan plagados de mentiras y charadas que hasta habían hecho de sonreír un perfecto acto del engaño? El gesto que estaba haciendo el hombre, irradiaba agradecimiento, y tuve que contener la necesidad de decirle que no fue nada, que lo haría de nuevo, porque sentía a las palabras un poco fuera de lugar, por más ciertas que fueran. Simplemente, sonreí ampliamente, un gesto que se elevó a mis brillantes ojos, y acomodé mi cinturón nuevamente, para mantener la capa en su lugar, y sentí el ajuste casi liberador, como si recuperarlo marcase el fin de la noche, como si todo volviese a la normalidad.

Pero no podía estar más equivocada. Unos pasos, unos pesados pasos se acercaban a toda prisa, y parecían provenir del camino que habiamos hecho nosotros. Pero Aelis fue más rápido que mi sopresa, y en pocos segundos, estuve de espalda contra la rugosa pared del callejón, entre un enorme bote de basura y varias cubetas de agua de aspecto sucio. Contuve la respiración, mientras el "Shh" de Aelis me instaba a mantener silencio, asentí despacio, y lo miré a los ojos en todo momento, incapaz de mirar a los lados. Los sonidos de aceros chocando estallaban en mis oídos, pero me obligué a distraerme, a mantener mi mente lejos. Fui muy conciente de la presión del masculino cuerpo sobre el mío, y a través de la capa, pude sentir su calor corporal, y su agitada respiración. Me sentía pequeña en sus brazos, y me sonrojé profusamente, sin saber porqué. Quizá la adrenalina de toda la situación era la culpable.

Pensé que todo había pasado, y suspiré un poco, expulsando el aire de a poco, y siempre mirando a Aelis a los ojos, esas infinitas piscinas negras, ahora casi plateadas por culpa del brillo de la luna, y pensé que si todo terminaba aquí, y que si ése que venía era uno de los borrachos de la taberna buscando venganza, este hombre era una bella visión antes de partir.

Me aferré a las anchas espaldas de Aelis, y apoyé la cabeza en su pecho, como si fuesémos amantes, y rogué a quien tuviera ganas de escucharme, que pasara todo pronto, no quería más peleas, no quería más nada, aborrecía todo lo que estaba pasando. Un sollozo escapó de mis labios, y enterré el rostro en su pecho, silenciándome.

-Señorita, ¿está todo bien?-
preguntó una voz muy cerca, y me giré para ver a un hombre rubio con una armadura blanquecina, el uniforme de los hombres del Patriarca mirándonos con curiosidad. Entendí que el sonido de mi sollozo, y el hecho de estar sola en el callejón, con un hombre tan cerca, podría malinterpretarse. Me alejé apenas de Aelis, aún en sus brazos, y sonreí la mejor de mis sonrisas en dirección al oficial de paz.

-Si, está todo más que bien. Es sólo que... se ha muerto una tía mía, una bondadosa mujer, y mi marido y yo queríamos un poco de privacidad para poder llorarla en silencio. Verá, con los niños en la casa, y el estruendo del bar aledaño se complica... Gracias por precuparse-comenté, inclinando la cabeza, usando una voz que era la perfecta mezlca de dulzura, dolor, y tranquilidad. Reconocía que las mujeres grezialitas bajaban la cabeza de manera obediente ante una figura de poder, e imité el gesto casi a la perfección, algo contrita. El oficial de paz pareció estar satisfecho con mi actuación, y deseándonos buenas noches, se alejó, murmurando algo sobre la muerte y las desgracias.

Suspiré, y volví a mirar a Aelis, sonriendo y con el alma casi en los pies. Aún estaba en sus brazos, y me separé un poco, aunque la pared me dificultaba a donde ir, así que mucho no pude moverme.

-Eso estuvo cerca...-suspiré, y bajé la cabeza-Tienes razón, parece que los problemas siempre te encuentran-comenté divertida, recordando un comentario anterior y reí suavemente-Al menos, podemos escapar siempre, o al menos hasta ahora-finalicé, y alcé la mirada a la luna, muda testigo de todo lo que nos pasaba. Estaba casi en el centro del cielo, y adiviné que ya serían pasadas las veintidós horas, pero no tenía ganas de regresar. Ni un poco.

avatar
Natasha Ridelf


Mensajes : 130
Fecha de inscripción : 26/07/2012

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Until the last drop falls [Torek]

Mensaje por Torek el Jue Ago 16, 2012 7:14 am

Por el momento ibamos bien por aquí, manteniendo nuestro anonimato y quedando al margen de la situación. Aunque esto había sucedido de una forma completamente bien intencionada, me hacía evidente ahora nuestra actual y vergonzosa posición. Yo la había puesto contra la pared, y había pegado mi cuerpo al suyo como medida para mantenerla allí. Sin embargo su calida piel pegada a la mia, su respiración sobre mi cuerpo y su olor que llenaba el ambiente. Era increíble lo bien que olía, de hecho no creo que ninguna de las chicas que hubiera tenido contacto en Grezalia tuviera un mejor olor que ella. No fue capaz de detener el avance de sus manos que rodearon la cintura de la joven y la acercaron a si mismo, fuera de su control. En aquel momento en que se apoyó en mi pecho se sintió incluso bien, como algo correcto, e incluso me atreví a acariciar su espalda antes que el primer hombre entrara en el callejon.

Quien se había internado en el callejón era un soldado. No lo supe hasta que pidió una antorcha a uno de sus amigos y con la misma nos acosó a preguntas. Me mantuve impasible, sin quitar mis manos de alrededor de Tasha escuchando con sorpresa como mentía a soldado, que no era más que un chico frente de mis ojos, un niño que recién comenzaba a servir a Gellert, como mi hermano. No había tenido tiempo de hablar con él, incluso esa vez que fui a Galia no pude quedarme lo suficiente como para intercambiar unos pensamientos, sin embargo se veía bien y eso era lo más importante. Tasha mintió con gran destreza, ni siquiera pestañó al decirle al chico que eramos un matrimonio, que estaba llorando y que necesitabamos estar a solas. Yo jamás lo hubiera creído, claro, yo era un desconfiado total y esta historia de la taberna y los niños me hubiera sonado mal desde el principio. Pero es obvio que no era yo quien era el objetivo de esta mentira y el soldado se la creyó completita. Bajé mi mirada, si me reconocía tendría que matarlo, y eso sería bastante malo teniendo a esta chica a mi lado. En mi mente recree la mala escena, el chico reconociendome, yo acestandole un certero golpe de mi espada en su estimago, para que no pudiera gritar, pero aquí venía la disyuntiva, si me transportaba lejos de aquí solo dejaría a esta chica en problemas que no le correspondían, si me la llevaba conmigo iba a obtener preguntas y seguramente yo no querría dar las respuestas. Pero nada de aquello pasó y el guardia se alejó dejandonos nuevamente en las tinieblas.

Ella se alejó, un poco, mi posición además le impedía alejarse completamente -entonces soy tu marido... exactamente ¿cuantos niños están esperandonos en casa?- pregunté retóricamente porque no estaba interesado en saber, apoye mi mano en la pared de atrás de ella con mi mirada fija en sus ojos. Mi otra mano la usé para tocar apenas con dos dedos su barbilla, haciendo que su mirada fuera directa a mi, siguiendo con mi escrutinio de su rostro tratando de leer sus pensamientos como si en realidad pudiera hacer eso -es un raro talento el poder inventar una historia tan rápido en momentos de peligro... tanto atractivo como peligroso- reflexioné casi más para mi que para ella, ella estaba llena de cualidades atractivas, cada una sobrepasando mis expectativas sobre ella, hace mucho que ninguna mujer me sorprendía de esta manera. No me moví ni un milímetro más de donde estaba, no quería, no lo necesitaba, y además el bullicio de afuera me daba cuenta que los soldados aun no dejaban el lugar, necesitaríamos mantener nuestra coartada de matrimonio en pena un poco más. Ahora dudaba de todo, ¿su nombre sería realmente Tasha?, por que preguntar si en realidad me podría inventar algo tan rápido y casi creíble como lo que le había dicho a ese chico. No, yo prefería enterarme por mis medios y estaba lo realmente curioso como para intentarlo.
avatar
Torek


Mensajes : 90
Fecha de inscripción : 09/08/2012

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Until the last drop falls [Torek]

Mensaje por Natasha Ridelf el Jue Ago 16, 2012 9:15 am

La tensión en el aire era palpable. Mi historia de que éramos un matrimonio, había bastado y nos vimos libres de más preguntas por parte del soldado. Odiaba mentir, pero había vivido tantas vidas, y conocido tantos riesgos de cerca y de lejos, que había llegado a desarrollar un alto instinto de supervivencia, que explotaba como una luz en momentos así. Sentí las manos de Aelis en mi cintura, y como estrechaba la distancia entre nosotros, pero si bien eso me quitó el aliento, hubo otra cosa que me hizo sospechar. En el momento que hablaba con el oficial de paz, él se había quedado mortalmente quieto, e incluso su rostro había quedado en sombras. ¿Qué tenía para ocultar? Si queríamos hacer mi historia más creíble, él me hubiera respaldado, en el papel del amoroso marido, consolando a su joven esposa. Pero eso no había sido como lo pensé y él simplemente se quedó al margen de todo. Curioso, y como todas las cosas que me daban curiosidad, necesitaba explorarlas a fondo. ¿Qué inclinaba a este hombre a protegerme de una multitud de borrachos pero hacía que se mantuviera a las sombras de un oficial de paz?

Su pregunta hizo que una risilla se elevara de mi pecho, algo más tranquila ahora.
-Prefiero los gatos, los niños me parecen un tema serio... No sé si nos conocemos lo suficiente como para ya tener uno-me encogí de hombros, en el reducido espacio, con un tono de broma en mi voz, y sonriendo siempre. Tratar de alegrar el ambiente, era algo casi necesario en ésos momentos, y algo de la festiva Nash, especialista en fiestas y ambientes amenos en California, afloró en mí, luego de ese comentario. Quería verle sonreír.

Su mano de pronto, estaba en mi barbilla, obligándome a mirarlo fijo, y sentí como si sus oscuras pupilas pudieran ver a través de mí. ¿Acaso me había reconocido? Dudaba mucho que Gellert hubiera hecho un comunicado oficial con nuestros rostros y nombres, dado que éramos sus armas secretas. Pero aún así, me sentí desnuda ante el escrutinio de Aelis.

-No considero que esa capacidad sea algo admirable, y no debería llamarse talento...-murmuré, tratando de agachar la cabeza, pero su mano seguía allí, impidiéndome mover, y sólo dejándome con el rostro a pocos centímetros de él, su cálido aliento sobre mí, y tragué un poco de saliva, nerviosa, y casi sobrepasada por la situación. Me sentía casi compelida a decirle algo más, a demostrarle que no soy una mentirosa empedernida-Pasé varias cosas en mi vida, que me forjaron para tener siempre una carta de supervivencia en la manga. A veces, eran las palabras, y otras, la velocidad de mis pies. Odio esto, lo odio, pero una chica tiene que buscar su camino lejos de los problemas. Mi padre me enseñó el poder de las palabras, y siempre aborrecí que una mentira pesase más que una verdad-confesé, y escogí cuidadosamente las palabras para decir la verdad, sin revelar mi pasado, y mi clara identidad. Mordí mi labio inferior, y cerré los ojos. Mi corazón latía velozmente, y la respiración de ambos se condesaba en sendas nubes vaporosas a nuestro alrededor. Quizá podía preguntarle, la luna casi estaba del otro lado del cielo, ¿tantas horas habíamos pasado juntos, pero se sentían como un suspiro de tan rápido que se habían evaporado? Los soldados seguían allí, los podía escuchar, y supe que estaría en problemas si seguia dilatando mi regreso al Olimpo. No quería nada más esta noche, más que dormir. Me incliné hacia él, pegando nuestros cuerpos otra vez, y pasé las manos por sus fornidos brazos, sintiendo cada curva muscular.

-Debo regresar al Olimpo antes de que siga anocheciendo Aelis
-susurré sólo para él, con los labios casi pegados a su oreja. Confesándole esto, seguramente el sabría que estudiaba allí, pero seguramente creería que era una hydronita más. No me atrevía a decirle mi identidad, tenía miedo, no por él, sino porque automáticamente deje de ser este misterioso y atractivo hombre, para convertirse en otro grezialita obnubilado con la esperanza de la profecía. Me gustaba Aelis, y realmente odiaría perder la chispa de sus ojos negros, para que se convirtieran en profundas piscinas de admiración. Además, mi curiosidad pugnaba en mí. Quería saber más de él, porqué era tan bueno con la espada, porqué me había protegido y confiado en mí a la hora de su sanación, y principalmente, porqué se había ocultado del oficial de paz.
avatar
Natasha Ridelf


Mensajes : 130
Fecha de inscripción : 26/07/2012

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Until the last drop falls [Torek]

Mensaje por Torek el Vie Ago 17, 2012 8:19 am

Sonreí sin quitarle los ojos de encima a su comentario de los niños que aun no estamos en condiciones de tener, y es que yo ni siquiera tengo pensado hacerme padre, con todo esto del destierro sabiendo que podrían devolverme desde donde salí sería muy complicado para mi hacer cualquier cosa que no fuera seguir a Lucian. Incluso durante los años de destierro, no tuve ninguna relación con nadie, a pesar de ser cientos los desterrados, siempre me mantuve impasible en mi afán de no quedarme ahí, de volver a mi tierra, de no echar raíces, de no pegarme a nadie. Y continuaba pensándolo, iba a ser complicado que alguien me hiciera cambiar de opinión, pero no imposible. Mantuve aun mi mano en su barbilla por todo este tiempo mientras me daba explicaciones y cuando recién dejó de hablar la solté muy sutilmente para replicar -es un talento... cualquier idiota puede decir la verdad, pero se requiere inteligencia verdadera para mentir- le aseguré, porque yo no veía esto como algo malo sino todo lo contrario, que pudiera hacer eso denotaba que no estaba frente a una chica ordinaria.

Me sentía motivado a acercarme más a ella, a eliminar completamente la distancia que nos separaba en este momento y aprovecharme de ella aquí mismo. Más aun cuando mordió su labio y acercó su cuerpo al mio una vez más en una especie de abrazo que no tenía ninguna explicación lógica más que el propio deseo de hacerlo. Solo con una de mis manos rodee su cintura y la posé en su espalda. Era una tortura hacerle esto a un hombre que por 60 no tuvo contacto más que para saciar sus solas necesidades sexuales. El contacto se sentía como una forma de recordarme lo que no tenía y me negaba a tener, y ni siquiera conocía a esta chica pero había algo, había una especie de química que no se podía negar. Ella me informó que debía regresar al Olimpo y yo le aseguré que le haría compañía hasta cerca de ahí, más que por no querer dejarla por la excusa que había dado con anterioridad. Salimos de ahí y la acompañé solo un poco más antes de los dos tomar nuestros caminos por separado.
avatar
Torek


Mensajes : 90
Fecha de inscripción : 09/08/2012

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Until the last drop falls [Torek]

Mensaje por The Medieval World el Vie Ago 17, 2012 8:40 am




¡Tema cerrado!


avatar
The Medieval World
Admin

Mensajes : 128
Fecha de inscripción : 06/08/2012

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Until the last drop falls [Torek]

Mensaje por Contenido patrocinado


Contenido patrocinado


Volver arriba Ir abajo

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba

- Temas similares

 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.