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Nos encontramos en el año 745 de la Era de la Batida, en el continente de Grezalia, tierra de guerreros honorables, donde el hombre se conecta con la naturaleza al punto de poder controlarla a su antojo. El mal finalmente ha conseguido alzarse en Grezalia, Gellert el Patriarca ha caído prisionero bajo la espada de su propio hermano, Lucian, el nuevo Patriarca. Extrañamente el pueblo de Grezalia ha decidido aceptarlo como su soberano, especialmente luego de que éste anunciara la pronta celebración de la Batida y prometiera una sorpresa en la misma. ¿Logrará Lucian desafiar a Zeus e imponer que todo adepto de Grezalia aprenda a manejar los cinco poderes y así romper con el balance creado por la naturaleza o el bien volverá a gobernar y el orden permanecerá intacto? Es una pregunta que todo Grezialita se hace actualmente, sin embargo hay una interrogante aún más preocupante que ésta: La isla ya no es lo que era, no se puede ser neutral bajo estas circunstancias, así que todos deben elegir un bando... ¿Tienes claro cuál es el tuyo? ¿Serás un adepto fiel al nuevo patriarca o lucharás para que el hombre nombrado por Zeus vuelva a gobernar? El futuro de Grezalia está en tus manos, sólo debes decidir cuál es el futuro que deseas vivir. ¡Bienvenidos a Grezalia, tierra de guerreros honorables!



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In a Life Ever After | Natasha Ridelf

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In a Life Ever After | Natasha Ridelf

Mensaje por Józef Maslow el Jue Ago 02, 2012 9:47 pm

Caóticos. Los pensamientos, ese día, iban, venían, chocaban aquí y allá, sincronizados, a veces no. Hasta su exesposa le atravesó como una bala por la sien, y su hija, una al corazón.

La madrugada, muy bien entrada, amenazaba, y esto por el grito de las aves, dar paso a un amanecer algo gris. ¡Grezalia no era perfecta como se decía! ¡Los días nublados llegaban alguna vez! ¿O era de nuevo su corazón encapota el que le hacía imaginar nubes? Se relamió los labios secos, al sentarse al borde de aquel pasillo abierto hacia un amplio patio, al que se llegaba bajando una escalera curva. Todo era de piedra –siempre repararía en aquel detalle–, una amarillenta, que tenía ciertos surcos que la hacían lucir como un mármol añejo. Incluso el muso parecía viejo, dañado, ¿Acaso nadie se fijaba en esos detalles? Ese maldito mundo no era lo que parecía, en sus detalles. Para él, más que una tierra honorable, parecía una hipocresía herida. Todo el mundo cargaba un dolor en sus almas, y él, como buen índigo, lo percibía, y hasta lo compartía.

Podría vivir libre de todo, de no ser quién era. Para cualquiera serían ideas cargadas de depresión, propias de un alma oscura, mas Józef estaba lejos, a milenios, de ser una de las dos cosas: un deprimido o un hombre cargado de negrura espiritual. Simplemente estaba frustrado, seguía, a casi una semana de su llegada, nada avanzaba. Siempre maldecía esos entrenamientos, en los cuales, más que descortés o testarudo, parecía incapaz de mover luz con las manos, como lograban todos los demás con sus propios elementos.

Oyó los pasos, pies descalzos, creyó, sobre las ya muy analizadas piedras que armaban ese tan famoso Olimpo. Hermosa, parecía una de esas sirenas a las que tanto temían los marineros, o Calisto, esa arpía de cantos épicos. Natasha. Humana, morena, delgada, con los ojos más eléctricos que nunca pudo hallar, y que, si bien, le cautivaban, le mantenían siempre a raya.

Hasta ese momento, apenas se habían cruzado sus palabras. Recordaba haberle hablado cuando todos estuvieron confusos y temerosos al llegar, y en algunas de sus escazas prácticas en el patio. Temió, secretamente, porque se sentía abrumado, su mente le aplastaba, ésta y él hablaban idiomas diferentes a veces, como si no la dominase, aunque fuese capaz de dominar a cualquier otro.

¿Tampoco puedes dormir? –Murmuró al final, para hacerse notar entre la oscuridad dominante, amable él mismo, cuando el cielo aclaraba, muy lentamente. Como todo en esa tierra de guerreros honorables.

Con un simple roce de sus ojos azules, la invitó a sentarse a su lado, para compartir ese desvelo, dejando aparte la aparente apatía, una proyección superficial de todo lo que era, de todo lo que guardaba, que eran lágrimas, risas, gritos, sollozos y pataletas, ¡Ni a su hija le dedicó una gota! No se sentía capaz, ¿Moriría el día en que deshiciera en un charco de su propia naturaleza?

¡Allí estaba de nuevo ese idiota filosófico! Lo calló, y le sonrió tenue a ella.
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Re: In a Life Ever After | Natasha Ridelf

Mensaje por Natasha Ridelf el Dom Ago 05, 2012 7:59 pm

Mi tercera noche sin sueño. Pensar que estaba una tierra rodeada de dioses, y Morfeo no se dignaba a visitarme. No podía dormir, y lo peor de todo, es que lo único en lo que podía pensar era en lo mucho que extrañaba a la Tierra, y a la vez, mis pocas ganas de regresar. Una diatriba que me tenía encallada en un puerto de dudas. ¿A qué regresaría? ¿Para qué me quedaba aquí?

Sí, era verdad, extrañaba con demasía todo lo que me hacía humana allá. La rutina, la vida de aventuras que me había conseguido, la libertad de hacer lo que quería. Cosas tan distintas a lo que me hacía humana aquí. Aquí, debía entrenar día a día, ser el perfecto soldado, la perfecta adepta. En Grezalia era una Elegida, una enviada de los Dioses. Curioso que pensara durante toda mi vida dios había reído una y otra vez en mi cara. Pero no quería irme. La idea de ser algo más, me atraía, y además, mi sed de exploración aún no estaba saciada, y no descansaría hasta no saber todo sobre Grezalia.

Decidida a dar un paseo, ya harta de que esta fuera otra noche como las otras, fui a mi baúl de túnicas, y tomé una color salmón, que ajusté a mi cintura, y me dispuse a vagar por el Olimpo, por enésima vez. Una cabeza llena de ideas, y un hígado que clamaba estar adolorido otra vez por el alcohol, eran los perfectos motores para mis inquietos pies.

Un hombre sentado sobre el frío mármol. El hombre con los ojos más tristes que alguna vez ví. Otro humano que había sobrevido conmigo. Józef era su nombre. En sus hombros era visible todo el peso del mundo, y me sentí muy cercana a él, si bien pocas veces habíamos hablado, o cruzado en entrenamientos. Aunque, como siempre, me sentía allegada a cualquiera que hubiera llegado a Grezalia. Si bien, mi personalidad hosca y extrañamente parca cuando estaba sobria, me mantenía distante de todos ellos, la conexión estaba ahí.

Su ojiazul mirada me invitó a sentarme, y recogiendo mi túnica, apoyé mi cuerpo contra una columnata, y crucé mis piernas en la pose del escriba, envolviendo mis tobillos con la fina tela de mi prenda.

-No he dormido ni un sólo día desde que llegué aquí-admití y elevé mi mirada a las estrellas, perdiéndome en ellas-Cualquiera diría que este lugar emana paz, pero me cuesta hallarla. Tengo demasiado en qué pensar-lo miré sonriendo de lado-Aún no me acostumbro a estar aquí, ¿y tú?-pregunté curiosa, ladeando la cabeza.

La idea de hablar con otro humano, con quien compartir temores, ideales, y alegrías en un lugar que era a la vez tan igual y tan distinto, me emocionaba, y realmente, necesitaba esto. A ver si algo de tranquilidad mental me permitía dormir.



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Re: In a Life Ever After | Natasha Ridelf

Mensaje por Józef Maslow el Lun Ago 06, 2012 5:40 pm

La oyó admitir esa realidad que probablemente todos los recién llegados experimentaban, si no era encerrados en sus cuartos, lo era como êl y ella, vagando, meditando la vida dejada, la venidera. Todo por la incertidumbre, que era una de las mayores inquietudes del mundo, de los hombres inseguros, incapaces de dominar la duda.

Asintió; Tampoco hallaba paz en esa tierra, no todavía, no había paz ni en su corazón, y un hombre que ha perdido dado algo allí, dificilmente lo encontrará en lo que sus ojos le muestren, por maravilloso que fuese.

- Es perturbador estar aquí, haber llegado como hicimos -Dejó fluir las palabras, con la suavidad propia de su persona, esa que escondía, incluso si era una acción sincera la de su parsimonia, la tristeza, y más bien, todos sus estados de ánimo, que jamás fueron muy notorios.

Bufó.

- No creo que vaya a ser nuestro mejor día -Murmuró, a la vez que alzaba el rostro, cuando un suave viento comenzaba a golpearle. Nutriose el hombre joven de ese espíritu, del aroma fresco de amanecer, la única cosa que hasta ese segundo, en aquella noche, fue capaz de calmar un poco sus ansiedades.

- ¿Qué dirían si nos viesen? Tan abatidos, Natasha, ¿Dejarían de pensar que somos eso Elegidos de los que tanto se jacta ese hombre? ¿Gellert se llama? -Las orbes claras analizaron la faz de ella, como haría un enamorado que acaricia los pómulos de su dama, aunque él no poseía tal título.

De esa manera quedaba en absoluta evidencia la crítica que, hasta ese instante, como sus ya muy redundantes pensamientos, le incomodaban, por negarse el verdadero horror dentro de lo mismo.

Józef, hermético hasta para él mismo, cerró los ojos con fuerza, negando la muestra del dolor, negando que existía tal cosa, porque no deseaba ni sentirlo. Precisamente, todavía no dolían las heridas, porque todo eso seguía siendo un muy mal sueño.
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Re: In a Life Ever After | Natasha Ridelf

Mensaje por Natasha Ridelf el Mar Ago 07, 2012 9:36 pm

Observé al hombre que estaba delante mío, apenas un poco mayor que yo, pero con más años en su mirada ojiazul que cualquier grezialita que haya conocido. Incluso en mis idas y venidas por todos los Estados Unidos, no recordaba haber visto a alguien tan triste como él. Había un dulce viudo que fue mi compañero de copas por una noche, que lloraba la muerte de su esposa en una agonía que sólo el cogñac calmaba. Pero Józef era distinto. Si, había pérdida en sus ojos, pero había anhelo teñido de esperanza, quizá de hallar algo en Grezalia que deseaba jamás se hubiera perdido.

-No lo será de seguro-coincidí con él, mientras un inesperado viento removía mis cabellos y hacía danzar suavemente a mi túnica. El clima aquí en el Olimpo era algo impredecible, como un verano en Chicago, un día tenías un sol radiante y al otro, los bien conocidos vientos te hacían volar por los aires.

-Si, su nombre es Gellert. Dudo que le importe demasiado nuestro estado de ánimo, Józef, mientras que cumplamos la profecía ésa de la que tanto hablan y que cuando el momento llegue, seamos los perfectos soldados
-lo miré y alcé una ceja-¿O acaso has visto a algún Coronel preocupado por si sus reclutas estaban de bien humor ese día, o acaso, estaban más preocupados por que su puntería fuera la mejor?-sonreí sin felicidad alguna y jugueteé con el dobladillo de mi túnica, que hacía cosquillas en la piel de mis delgados muslos.

-Aún no sé si somos tan Elegidos como no paran de decir, yo creo que más que nada, somos un grupo de pobres tipos que dejaron atrás todo lo conocido, y se hallaron acá, en este sitio donde lo real es un sueño y el sueño es pesadilla. No somos Elegidos, al menos no me siento así-filosofé y recosté mi cuerpo contra la columnata que había cerca, sin dejar de mirarlo, perdida en mis pensamientos-Extraño la tierra humana, pero Grezalia se me antoja un mundo de posibilidades por explorar. Aunque, creo que todo sería más fácil si todos los ojos de los grezialitas no estuviesen sobre nosotros. No soy una diosa, nunca lo fui y no lo seré aquí. Odio esas miradas de adoración ciega que me dirigen algunos, como si en mis manos estuviese su destino-finalicé, aturdida de la furia de mis propias palabras.

Pero era así. Estaba algo incómoda de que me vean así, como si esperasen algo de mi, cuando yo tenía tan poco para dar. Una chica que tiene más fiestas en su haber que lecturas dominicales, y más alcohol en su sistema que agua. Dudaba ser de mucha utilidad a la hora de la guerra, pero llegado el momento, quizá me probase a mí y a los demás, que era algo completamente distinto a lo que esperaba. Aunque por ahora, odiaba tener ese peso en mis hombros.
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Re: In a Life Ever After | Natasha Ridelf

Mensaje por Józef Maslow el Jue Ago 09, 2012 8:05 am

- Los perfectos soldados -Repitió, en un susurro ronco y casi mudo. Al mismo tiempo, seguía atento a la charla de ella.

- Somos nosotros, Natasha, los que no valemos más que el título, porque los grezialitas entre sí se cuidan. Somos sus caballitos de circo, mientras no nos como similes -Por primera vez criticaba tan duramente la actitud de Grezalia, frente a los recién llegados, que eran ellos.

Negó. Tampoco se sentía elegido. Más bien. Se veía como un condenado, uno culpable.

- Es gracioso cómo nos miras -Añadió al último razonamiento, resoplando al fin. Y entre tanta filosofía, recordó a un viejo maestro suyo, de manías arcaicas como acariciarse el blanco bigote antes de escupir en francés. Se preguntó, con eso, si habría terminado siendo un anciano tal. Tembló. Qué horribles ideas.

- Ayer, si no estoy mal, una muchacha me preguntó un montón de tonterías, si teniamos cuernos y no sé qué cuando nos enojamos -Se encogió de hombros.- Me dijo que sería su mentor -Y se rió suavemente, porque tanta osadía inocente de Kore le entretenía, le agradaba.

- Esta gente cree que bastará con entrenarnos y prometernos cosas para que nos pongamos a la cabeza de sus ejércitos, para que nos hagamos expertos en esa ridiculez de los elementos -Un ave que nunca conoció se posó en medio del jardín, para comenzar a picotear el suelo.- No saben qye venimos de un mundo donde se deben dar garantías.

Sin embargo, la razón más pesada para sentirse así por Grezalia y su pueblo, era lo que hicieron a su hija única, Edith. Era egoísta, pero el equilibrio existía cuando reconocía que jamás fue demasiado fuerte, que le sostuvo con torpeza, y por eso escapo de sus brazos cuando perdía el conocimiento.
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Re: In a Life Ever After | Natasha Ridelf

Mensaje por Natasha Ridelf el Vie Ago 10, 2012 10:58 pm

Lo escuché murmurar y posé mi mirada sobre él suavemente. Estaba en lo cierto, los grezialitas eran un grupo compacto, que nos miraban con curiosidad, y nos mantenían a una prudente distancia. Quizá, muy profundo dentro de ellos, nos temían.

-Es que, creo que hay una dualidad en esa profecía, ¿sabes? Los grezialitas, esperan que todos seamos guerreros de la luz, unidos por y para su causa, sospecho que no esperan que alguno de nosotros no esté comprometido con ello, o no crea que es la verdad absoluta. ¿Y si alguno de los diez decide que la oscuridad le ofrece más beneficios que la luz? Eso desestabilizaría todas las bases de lo que ellos creen-reflexioné y miré mis manos. Mis uñas estaban largas y sin pintura alguna, debía de hacerme la manicura, o muy pronto, tendría las manos de un empleado de puerto. Pensamientos banales que revoloteaban mi cabeza, cómo áquel, resultaban calmantes entre la tempestad de ideas serias y reflexiones que pululaban en mi cerebro.

Reí sin alegría y ladeé mi cabeza.

-Lamento si te ofendí con eso, pero al menos me veo a mí así. Perdida, y sin rumbo. Lo que más quiero de Grezalia es explorarla, y quizá así me sienta cómoda. Hay algo debajo de mi piel que arde de curiosidad por entender lo que ocurre por la mente de los grezialitas
-aferré mis antebrazos, en un abrazo a mí misma que inconcientemente, trataba de protegerme del exterior y de mis pensamientos-Quizá, para verme como ellos me ven-finalicé quedamente.

La risa de Józef se me antojó curiosamente alegre, pero había algo en ella que me sonaba vacía. Como una campana que hacía años que no era tañida, y aún así, no estaba siendo tocada por el frailecillo adecuado.

-¿Cuernos? Conozco varios que no los necesitan para lucir terribles en sus furias-
comenté y recordé a varios hombres que me gritaron cosas enfurecidos porque tardaba en servir sus tragos en Detroit.

-En nuestro mundo, lo último que se dan son las garantías, y lo último que se pierde es la vida. No hay esperanza para los que no tiene rumbo-murmuré esto último y bajé la cabeza-Cómo verás, el no dormir me hace pensar demasiado-comenté con una verdadera sonrisa en mi rostro, que elevé a mis ojos, haciéndola verdadera. Esperaba no aburrir al hombre junto a mí.

La naturaleza que nos rodeaba pareció de pronto despertar y mis oídos se llenaron de diferentes trinos de aves que en la tierra no se habían escuchado nunca, o quizá sí, pero siglos antes de que yo naciera, o que fueran documentados. Se sentía extraña la cercanía a Józef, pero profundicé en mis pensamientos, y comprendí que la cercanía más inmediata era entre nuestros trenes de pensamiento, y no tanto entre la proximidad de nuestros cuerpos. El vacío en los ojos del hombre me estrujaba el corazón, pero comprendí, que así debía de lucir mi mirada sin alcohol de por medio, sin mi mejor escudo.



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Re: In a Life Ever After | Natasha Ridelf

Mensaje por Józef Maslow el Dom Ago 12, 2012 8:34 am

Asintió, convencido de que compartía más de alguna reflexión con ella respecto a esa profecía del demonio. Maldita providencia que no tocaba su puerta jamás, porque… ¿Fama? ¿Dinero? ¿Cuándo reclamó él todas esas cosas? En su momento, las tuvo, pero nunca sirvieron de nada, nunca les hizo caso. Recuperar a Edith fue lo mejor que logró con ellas, y claro, que la niña viviese absolutamente cómoda.

No me veo de otra manera, en realidad –Sólo observó sus acciones, encogiéndose cada vez más de hombros. Natasha lo decía todo, al menos, le dejaba entender mucho, a él, que estudió de filosofías y conductas humanas con devoción, y ahora sentía que la comprendía, y que hasta sufría lo mismo que ella, dejando de lado por un momento su propio dolor.

En varios minutos no dijo nada, sólo sus ojos en la mujer, claros, más ahora que la luz gris –el cielo estaba efectivamente encapotado– los comenzaba a bañar. Paladeó su propio cansancio, de pronto se sintió capaz de dormir. Extrañamente aliviado de vivir un sufrimiento ajeno al suyo, bajó la vista al gran patio. Más aves, pequeñas casi todas, las más comunes probablemente, comenzaba a apoderarse del jardín, picoteándolo sin piedad alguna, encontrando gusanos e insectos para su satisfacción.

Él se puso de pie, lentamente, para ahora sentarse junto a ella, quitándose el abrigo que le habían regalado allí. A veces el abrigo, y no el calor, servían para conciliar el sueño. La rodeó, con una sonrisa más tranquila, por los hombros, y se dispuso a excusar sus acciones.

En dónde me criaron, muchos niños tenían problemas para dormir, y les cantaban una canción sobre unos gatos, aún no entiendo porqué, pero funcionaba para darles sueño, y de a uno, todos nos íbamos a descansar –Silenciosamente tomó aire.– …Byly sobie kotki dwa… –No era de extrañarse que la cantase en polaco, era su primer idioma, y prefería esa letra así, traía a él algunos de sus recuerdos más apacibles. – …kokti dwa, szarobure, szarobure obydwa… –Su voz era pausada, no representaba otra cosa que lo que era. Tranquilizador, el tono ronco, por gracia del susurro dulce, era casi un ronroneo. Y sin ser su tono demasiado grave, la juventud de su persona quedaba expuesta en las notas que manaban, con la forma de otras sílabas, por su boca.

Su vista ahora se perdía en el cielo. Edith también había oído esa canción, y al menos ella, sí lograba dormirse. Y si no, la llevaba al piano de la sala, en él apretaban las teclas con tranquilidad, dando un matiz más alegre y juguetón a la canción de cuna. Por un tiempo, bajo la mirada de su esposa, por otros, mejores, sólo acompañados el uno del otro. Ella, enana, a veces se trataba en sus palabras. Edith, tan pequeña Edith.
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Re: In a Life Ever After | Natasha Ridelf

Mensaje por Natasha Ridelf el Dom Ago 12, 2012 2:17 pm

Me di cuenta que estaba frente a un hombre de pocas palabras, pero que cada una de ellas que salía de su boca me hacía sentir comprendida, como si no fuera la única que creía ésas cosas de Grezalia. Y quizá así era, si bien no había tenido oportunidad de hablar con los otros humanos, era probable que la mayoría no sintiésemos así. Dudaba mucho que alguno estuviera feliz y saltando por estar aquí. Pero quién sabe.

No recordaba haber hablado de esta manera con nadie, y si bien, yo hablaba más que Józef, podía realmente comprenderlo. Como si estuviera en frente de alguna especie de profesor, o de algún experto en conductas humanas. Se me hacía que él era digno de confianza, antes de Grezalia y ahora. Miles de posibilidades se me abrían al pensar en qué podría haber sido de él en tierras y tiempos humanos. Imaginaba algo así como un disertante en temas de filosofía, o un profesor de Antropología. Si hubiera ido a la universidad, él seguramente habría sido mi profesor preferido. Las ideas se me antojaban despreocupadas, como algo divertido a lo que apelar en este universo desconocido.

Sorprendida ante el comentario de su niñez, sonreí cálidamente. Mis propios recuerdos de la infancia eran algo lejano ya, un aroma a vainilla, el sonriente rostro de mi padre en sus campañas políticas, mi niñera de origen hispánico cantándome en español, recuerdos de una niña que ahora se me hacía una desconocida. Observé cómo se ponía de pie y me envolvía en su abrigo, para sentarse más cerca mío. Su ronca voz comenzó a cantar la nana del gatito, en un dulce idioma que desconocía. Así como sus ojos, su voz ocultaba pesar, una voz que cómo la mía podía salir de unos sonrientes labios, pero en el lugar de origen había años de olvido y soledad.

Era maravilloso estar así, en una situación que si hubiera sido lejos de Grezalia, quizá en nuestra tierra de origen, podríamos haber sido dos hermanos con las mismas tribulaciones e ideas. Apoyé mi cabeza en el hombro de Józef, aspirando su aroma a cuero, masculinidad, y algo dulzón que no pude descifrar. Cerré los ojos despacio, de pronto con mucho sueño, y sonreí.

-No me siento tan sóla ahora-confesé, casi cayendo en las dulces garras del sueño. Pude sostener la lucidez suficiente como para poder ponerme de pie, aún con su abrigo sobre mis hombros, y besé su mejilla con suavidad, agradeciéndole por la compañía, y notando el cansancio en sus ojos, lo insté a que fuera a dormir, prometiéndole que haría lo mismo en unos momentos. Cuando nos separamos, apuré mis pasos de vuelta a mi dormitorio, con la nana de Józef aún resonando en mi cabeza, y la visión de su espalda alejándose con dirección a su habitación, y con la promesa de volver a hablar, confiando el uno en el otro. Esta noche de insomnio después de todo no había sido tan mala. Me entregué a las garras del sueño con una sonrisa en mi rostro, y la voz ronca de mi compañero arrullándome con suavidad.

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Re: In a Life Ever After | Natasha Ridelf

Mensaje por The Medieval World el Lun Ago 13, 2012 5:53 pm




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